Es evidente que Putin ha iniciado una guerra al tomar la decisión del uso de las armas para entrar en Ucrania. No parece que la guerra que ha puesto en marcha Rusia derive de una agresión inmediatamente anterior protagonizada por Ucrania contra Rusia. La defensa la hace Ucrania. La agresión, por completo desproporcionada, la ejecuta Rusia.

Desmilitarizar y desnazificar Ucrania. Impedir la entrada en la OTAN de Ucrania. Evitar la presencia de armas nucleares en Ucrania.  La guerra en regiones ucranianas contra separatistas rusos. Estas son las excusas de Putin. ¿Es Ucrania un régimen nazi? ¿Está en la OTAN Ucrania? ¿Hay misiles nucleares en Ucrania? Lo de Putin son milongas. Ni Ucrania es nazi, ni está en la OTAN, ni tiene misiles nucleares.

En todo caso, tiempo había para negociarlo antes de ponerse a matar y a destrozar la vida de la gente. Y, con todo, cabría sopesar si Ucrania no tiene derecho a ser nazi, entrar en la OTAN, llenarse de misiles o ponerse La Macarena como himno nacional. Y, por último, ¿tiene Ucrania permiso de Rusia para defender su unidad contra los separatistas prorrusos de parte de dos de sus regiones en el este?

Dicen que Ucrania es Rusia. Si aquí se dijera que Cataluña es Castilla ¿no nos olería algo a chamusquina? Cataluña y Castilla son España. ¿Ucrania y Rusia que son? Nada. Son Ucrania y Rusia: dos pueblos unidos en la historia por el empeño de los rusos de imponerse, por no decir joder, a los ucranianos.

Y aquí va una novedad: Rusia no es la última oposición contra el Nuevo Orden Mundial.  Rusia es, precisamente, el destino del Nuevo Orden Mundial. La suma de lo peor del comunismo y lo peor del ultracapitalismo convertido en una especie de oligarcaciquismo, es decir, ultramillonarios opulentos, con un control de la sociedad que asusta hasta a quien, como yo, no considero la libertad ni por encima de la verdad, ni del bien, ni de la justicia. Rusia y China, China y Rusia, son el futuro diseñado por el Nuevo Orden Mundial. Posiblemente, ambos Estados son el brazo armado, tonto o no,  del Nuevo Orden Mundial.

Es verdad que en Rusia han cambiado la bandera y, como en Occidente se ha domesticado a la Iglesia Católica, en Rusia se le ha pasado la mano por el lomo a la Iglesia Ortodoxa,  pero estamos ante una sociedad moralmente deleznable en la que el ser humano sigue sufriendo la misma consideración que vivía en el Estado comunista de la URSS, que añora Putin, y en la que la propiedad del Estado, simplemente, ha pasado a ser la propiedad de unos cuantos mafiosos para que el pueblo ruso siga siendo igual de pobre.

Estamos ante el desprecio comunista por el ser humano, ante su implacabilidad frente al ser humano, que para daño del fascismo copió de forma entusiasta el nazismo, y que parece fascinar de forma inexplicable a quienes admiran algo así como la inhumanidad sin escrúpulos como herramienta política.

Sirva este breve artículo para dejar constancia de que, en el indefinible mundo político del ni izquierda ni derecha patriotismo que no nacionalismo social español, hay un nacionalista español, falangista y franquista que considera que Putin es una bestia inmoral para el que la mejor y posible única solución es un tiro en la cabeza a tiempo.

Eduardo Arias ( El Correo de España )