Mercedes Formica nace Cádiz en 1913. Fue abogada en ejercicio y la primera mujer que ingresó en la Facultad de derecho iniciando estos estudios el año 1932. Durante la Segunda República conoce a José Antonio Primo de Rivera que en esos momentos iniciaba los primeros pasos de nuestra ideología falangista.

Mercedes interesada por los principios de la Falange se afilia al SEU, el sindicato universitario participando en el Primer Consejo Nacional, siendo elegida delegada de derecho y llegando a ser delegada nacional del SEU femenino. Cargo designado directamente por José Antonio y por tanto miembro político de la jefatura nacional de FE de las JONS. 

El falangismo fue para una mujer como ella un verdadero revulsivo y le afianzó en defender en una sociedad muy cerrada los derechos de las mujeres.

Una vez acabada la guerra termina la carrera en 1948 y ya como abogada titulada empieza su labor trabajando en la Sección Femenina haciendo una labor inmensa con y para las mujeres.

Intelectual y escritora de varios libros colaboró activamente por los derechos de la mujer en periódicos y revistas. Conocedora de todos los miembros de la llamada Corte Literaria de José Antonio en 1953 publica un artículo en ABC titulado Domicilio Conyugal que remueve todos los fundamentos del derecho de familia haciendo que 5 años más tarde se modifique la ley dejando en igualdad en el ámbito familiar a ambos cónyuges.

Hablemos de feminismo. Del feminismo real y limpio en conceptos y actuaciones. No pretendo que las huestes de la Montero ni siquiera hayan oído hablar de Mercedes Formica para ello tendrían primero que saber leer y asimilar más allá de un eslogan grosero mal escrito en una pancarta.

No pretendo que todas estas pobres analfabetas vociferantes que sostienen esa pancarta se den cuenta de que a las que mandan les importan un pito lo que ellas gritan y que además se han hecho millonarias a costa de su idiocia.

No lo pretendo, porque además se merecen seguir de absurda comparsa de esta gentuza, abrir ojos y oídos a quien no quiere ver y oír.

Solo pretendo dejar una verdad que es una llama encendida por tantas mujeres que como Mercedes consiguieron eso que es médula viva de nuestro pensamiento falangista: Dignidad Humana y Justicia Social.

Alejandro Descalzo ( El Correo de España )