¿ HACIA DÓNDE VAMOS ?

Con los antecedentes que conocemos de Pedro Sánchez a la hora de cumplir su palabra, es obligado preguntarse a qué lado de la sociedad española está tratando de engañar.

A la que le dice que «no va a romper España ni la Constitución» o a los independentistas a los que ha prometido una mesa de bilateralidad y una consulta, eufemismo que esconde la palabra referéndum.

Tal vez crea, en el colmo de su soberbia, que logrará torear a todos, incluido a Pablo Iglesias, y así se garantizará cuatro años más en el disfrute de los oropeles del poder, mientras España pierde el tiempo, las oportunidades y el futuro.

Después de escuchar al presidente en funciones -el hombre que ha batido todos los récords negativos de la actual democracia- el ciudadano de a pie se queda apesadumbrado porque la gobernabilidad de España, en lugar de basarse en acuerdos estables entre quienes respetan la Constitución y la legalidad que de ella emana, descansa en un grupo de partidos que quieren acabar con el orden nacido en 1978 del que tan orgullosos nos sentíamos.

Es el fin de un ciclo, lo malo es que no sabemos a dónde nos lleva el nuevo.

El Astrolabio ( ABC )