Hoy España se enfrenta a una cada vez más evidente amenaza revolucionaria/ subversiva , y, sí, digo subversiva.

La subversión – según la vieja y sabia Doctrina del Ejército – se presenta hoy como un conjunto armónico de acciones diversas, mediante las que una fracción más o menos reducida en su principio, y entre la repulsa o indiferencia de la mayoría de la población, se esfuerza en perturbar su estructura social y política, para derrumbarla y sustituirla por otra.

¿Acaso no es esto lo que estamos viendo suceder hoy en España?

Un Gobierno liderado por un partido minoritario como el PSOE, pero que aliado con comunistas y secesionistas tiene una mayoría parlamentaria, lleva a cabo toda clase de acciones de dislocación del cuerpo social, intimidación, desmoralización, campañas sicológicas, control de los medios, de infiltración en  instituciones, de organización política, de gestión diplomática y de propaganda en el exterior desmontando paso a paso todo el sistema político heredado de la transición o del régimen del 78. Esta es la situación.

Evitar que este Gobierno culmine con sus planes exige una decidida y enérgica oposición en todos los ámbitos tanto parlamentarios como de presión en las calles.

Y aquí en la oposición nos encontramos con los halcones y palomas. Halcón es Santiago Abascal siempre directo y sin complejos. Y palomas son Casado y Garcia Egea templando gaitas y contemporizadores con la situación, muy al contrario que muchos de sus votantes. No todos pero muchos sí.

Hoy Abascal ha hecho un llamamiento para salir a la calles y son miles en España los que así lo han hecho. Casado y García Egea en clave partidista le han criticado y critican. Basta leer los diarios de la cuerda del PP – por ejemplo, el ABC –  para constatar esto.

Les da igual que el Sr. Sánchez acorrale y humille a la Presidenta de la Comunidad de Madrid. Ellos a contemporizar. Leí el otro día como en una acertadísima y divertida definición Eduardo García Serrano les calificaba como los ratoncitos Perez de la derecha. Creo que desde que Alfonso Guerra calificó a Soledad Becerril como “Carlos II vestida de Mariquita Pérez” no había oído una calificación más exacta. Espero que Garcia Serrano me perdone por la comparación.

Hoy en las calles no eran sólo los partidarios de VOX los que allí estaban. Tengo por seguro que muchos eran votantes del PP y sin embargo sus líderes a verlas venir.

La guerra se gana con halcones decididos y valientes. Nunca las palomas ganaron nada. Y es evidente que ante la inminente moción de censura que Abascal presentará en las Cortes contra el Presidente Sánchez adoptarán la misma postura.

La misma que por cierto adoptaron cuando se profanó la tumba del Generalísimo Franco. Basta ya de palomas timoratas haciendo pronunciamientos de proporcionalidad, de mesura y de no sé cuantas memeces más cuando es obvio que nos encontramos ya ante una ofensiva brutal contra la monarquía y el poder judicial. Parece llegada la hora de los halcones cuando se podía haber evitado hace mucho tiempo.

Cobra cada vez más relevancia la famosa frase que Sir Winston Churchill le largó al Primer Ministro Británico Neville Chamberlain cuando volvió de vender Checoslovaquia a las ansias expansionistas nazis en una conferencia que pasará a la historia de la traición, la cobardía y la ceguera política:

“Entre la guerra y el deshonor, habéis elegido el deshonor, y tendréis la guerra”.

Y termino volviendo a la introducción a estas líneas. Finalmente, el Almirante decidió dar la orden de desembarcar y pese al enemigo – la mar en según que condiciones es un serio enemigo, se lo aseguro – la infantería de marina desembarcó y se cumplió la misión.

La fuerte voluntad y decisión de los halcones lo permitió.

Genera Chicharro ( El Correo de España )