HASTA EL ÚLTIMO VOTO

La democracia es un sistema imperfecto. El menos malo de los posibles, concluyó Churchill. Se caracteriza por varios aspectos, entre los que se encuentra el ser un juego de alternativas. O te gobierna el PP o te gobierna el PSOE.

Esa regla se ha cumplido hasta hace poco, hasta estos últimos tiempos en que los españoles nos hemos empeñado en tirar por la borda nuestra moderación y convertirnos en un país marcado por la ingobernabilidad y por una irrefrenable tendencia a ansiar la tierra prometida.

Vivimos en uno de los mejores lugares del mundo, y sin embargo parecemos siempre cabreados. Ese enfado se traduce ahora en que la alternativa democrática se difumina entre distintos partidos a cambio de penalizar a las formaciones clásicas.

El multipartidismo es tan legitimo como el bipartidismo, pero no suele traer estabilidad. Hoy todos los votos importan, hasta el último.

Recuerden, de todos modos, que si no quieres que te gobierne A, debes votar a B, porque el voto a C solo ayuda a A. Sobre todo, que el desahogo y la emoción no nos cuesten dinero ni disgustos en los próximos cuatro años.

El Astrolabio ( ABC )