Le van a sacar hasta los higadillos, metafóricamente hablando claro. El revés que su simpatiquísimo grupo de aliados le propinó ayer a Sánchez en las Cortes es un aviso del Vietnam que le espera al presidente del Gobierno y a su ministra de Hacienda en la negociación de los Presupuestos.

El Gobierno se quedó solo en la convalidación del decreto por el que proponía en la práctica la confiscación de los ahorros municipales. El tocomocho estaba claro: repartía 5.000 millones entre todos los ayuntamientos que agacharan obedientes la cabeza y pusieran sumisos la mano, «dame algo», y se quedaba durante diez años con 16.000 millones del superávit.

Es normal que con esos ratios de beneficio únicamente gubernamental, Pedro y Pablo se quedasen ayer solos en la votación y el resto de la Cámara arrimara el hombro en el otro lado de la balanza hasta propinarle a la pareja la derrota más severa en ocho meses de legislatura.

El discurso suplicante de María Jesús Montero defendiendo el decretazo, «es imposible hacer otra cosa», fue destrozado por los portavoces de los partidos opositores que ofrecieron a la ministra hasta cuatro fórmulas alternativas legales. Tras el gran chasco, Montero dice que no hará otro decreto, acogiéndose al único beneficio que depara la soberbia: la venganza. Veremos si se atreve o se la envaina.

La unanimidad en el rechazo tiene que ver sobre todo con el envío de un mensaje claro a Sánchez I «el Conciliador» (de boquilla, claro). «Si quieres presupuestos, te vamos a sacar hasta los higadillos». Uno a uno, los miembros de la «simpática troupe» de separatistas, nacionalistas, regionalistas, teruelistas y medio pensionistas irán poniendo precio a su sí.

Además de España, que sigue con los Presupuestos de Montoro, en esta batalla se la juega Sánchez, cuya debilidad real en el Congreso sigue convirtiéndole en un pionero de leyenda: empezó siendo el presidente con menos diputados desde la Transición y ya es el único al que le han tumbado en las Cortes dos decretos.

El caso es entrar en la historia, aunque sea por la gatera.

Álvaro Martínez ( ABC )