Sí, sí, hay vida fuera de la caverna. Y enfermedad, y muerte, y miseria, injusticias y maldad, desde que el hombre es hombre….desde el fruto prohibido….siempre…
También hay luz, alegría, la majestuosidad de la Creación, risas, gritos de niños, música y felicidad,  no sin esfuerzo para que pese más en la balanza…
Pero hay que salir de la caverna. Las sombras que vemos en el muro no son la realidad. La realidad es menos segura pero infinitamente más maravillosa. La realidad la escribes tú.
¿No son las sombras del muro de la caverna la información que nos aturulla y bloquea? ¿No es más antiguo que la tos asustar a la población y dar una «solución» a sus miedos?
Ver y oír sin cuestionar te convierte en los que permanecen mirando las sombras y se horrorizan al mirar a aquel que sortea la hoguera y después de acomodar la luz a sus ojos descubre un mundo diferente. Maravilloso y cruel pero no dirigido por una hoguera.
Que se horroricen los que llevan toda su vida asintiendo a las pantallas, asintiendo a las noticias sin debate público, sin cuestionarse nada, asintiendo a las sombras.
Que se horroricen los que quieren permanecer dentro de la caverna porque fuera hay algo peligroso y letal y el conformismo les ha llevado a acomodar sus retinas a la penumbra…Que se horroricen aquellos que no sienten la adrenalina de la verdadera libertad, cuando corres contracorriente y el viento helado corta todo tu cuerpo…
Horrorizaos cuanto queráis pero no coartéis a todos los que nacimos con la cabeza girada, mirando entre el fuego intuyendo que detrás hay otra realidad.
La verdadera realidad.
Pilar Arroyo ( El Correo de España )