Acudamos a nuestro Diccionario Feminazi y veamos el significado de este vocablo concreto.

Hije: Hijo del Feminismo. Objeto arrojadizo y de chantaje en caso de divorcio, perceptor de una pensión de alimentos, criatura ninguneada en derechos, sin derecho a una custodia compartida como régimen preferente y maltratada emocionalmente con el Síndrome de Alienación Parental (SAP).

Una vez más, este diccionario se muestra de consulta obligada para todos los varones heterosexuales, los mismos que, en palabras de la ministra de Igual Da, “reúnen la mayor parte de la riqueza y conforman el patriarcado”, de ahí que compren casoplones -cabe contestarle a esta criaturita.

Cierta cien por cien la definición de hije, el diccionario feminazi lo ha bordado: Hije es todo hijo del feminismo español, es decir, los hijos e hijas nacidos aquí desde el año 2004 hasta el día de hoy.

Mala época y mala suerte por haber nacido una España feminazi, queridos niños, porque vais a carecer de vuestros derechos más básicos, incluso como miembros de una familia tendréis menos derechos que un perro o un gato, animales que ya han alcanzado su derecho a una custodia compartida, dado que tanta feminista pasada de rosca a sustituido su natural instinto maternal por un amor desenfrenado a un perrito que ella besuquea y el animalito ha aprendido a lamerla sin descanso, hasta el agotamiento, siendo ambas muestras las de una común unión entre seres vivos como nunca se había visto.

Que el feminismo español, oiga, no da puntada sin hilo; de ahí que haya maquinado sustituir hijos por perritos lamedores, de ahí que los derechos de los primeros hayan pasado a los segundos.

Por no entrar en una narrativa extensa, para mayor claridad y concisión, enumeraremos algunas de las características que definen a todo hije:

-Un hije es hijo del feminismo español que ha nacido y pena en España.

-Los hijes no tienen derecho a una custodia compartida y se ven abocados mayoritariamente a custodias monoparentales maternas (60%).

-Los hijes reciben una pensión de alimentos que se revaloriza según el IPC, aunque el sueldo de su padre pagador no suba en esa proporción.

-Los hijes es muy raro que sean llevados a un punto de encuentro a ver a su padre, siempre les ocurre algo, y a su mamá nadie le dice nada.

-Los hijes conviven con una mamá que en el 100% de los casos es persona equilibrada, invulnerable a cualquier trastorno mental, porque es mujer. De ahí que las custodias maternas no tengan ningún seguimiento o supervisión.

-Los hijes no votan, de ahí que no cuenten para nada en esta España de Género.

-Los hijes pueden ir al psicólogo de género las veces que quiera su mamá y sin contar con el papá maltratador.

-Los hijes pueden secuestrarse durante meses o años porque el Tribunal Supremo incluso tiene una oferta 2X1, secuestre a dos hijos y pague sólo por uno.

-Los hijes tienen a su ministra de Igual Da que es quien los nombra de esta forma en mítines callejeros en los que engaña a su mamá.

-Los hijes no son de sus padres, sino del estado comunista feminazi o nalcionalfeminismo.

-Los hijes se educan en las bondades de la homosexualidad y el cambio temprano de sexo en la red de escuelas públicas asaltada por un régimen totalitario, por una Dictadura de Género.

-Los hijes, antes de la llegada de esta banda, estaban protegidos por el “Interés Superior del Menor” que ha desaparecido, porque son hijos del hombre, es decir, potenciales patriarcas, pequeños maltratadores y violadores. Además, el único interés superior que existe es el de las que hacen como de madre, porque madres quedan poquísimas.

-Los hijes pueden ser adoctrinados o embrujados, malmetiéndoles en contra de su papá y causándoles ello un maltrato psicológico empleándose para ello el Síndrome de Alienación Parental (SAP) sin que le pase nada a su mamá, porque han prohibido el SAP (Si nunca ha existido, ¿por qué lo han prohibido).

-Los hijes inoculados con el Síndrome de Alienación Parental (SAP) no quieren ver a su papá, ni al tito, ni al primo, ni a al abuelito…es decir, se les hace romper afectiva y emocionalmente con su padre y la familia extensa de éste, causándoles un daño que les acompañará de por vida.

-Los hijes con SAP -ese que han prohibido aquí- dejan los estudios, son proclives a cometer actos delictivos y entran en el mundo de las drogas. Una vez destrozado un hije con el SAP, al cabo de los años, la mamá feminista se desentiende de él y lo deja en manos del papá.

-Los hijes no tienen derecho a que sus padres accedan a la mediación en caso de separación o divorcio para protegerlo y hacerle más llevadera la ruptura por la mediación también está prohibida por la mafia feminista que vive a costa de una Industria del Maltrato, las denuncias y el dolor ajeno.

 Hijes son mis hijos, los tuyos y los suyos.

En nuestro deber de padres, de personas honradas, justas y decentes, está luchar con uñas y dientes por los derechos de nuestros hijos, que también son los nuestros.

Pero la única forma de frenar este horror de género es unir nuestras fuerzas en un solo voto, en un solo partido político, en una sola sigla y acometer de frente y por derecho a toda esta basura, no hay otra solución, sólo cabe ésta: ¡Echarlos cuanto antes y bien lejos!

José Riqueni ( El Correo de España )