Cuando la miseria te arrastra a morir bailando

Coreomanía

Cuando la miseria te arrastra a morir bailando

Quizá el movimiento religioso y el fervor de las nuevas ideas humanistas tuvieran que ver en esta historia. La cuestión es que, aquel verano de 1518, una mujer llamada Frau Troffea comenzó a bailar de forma convulsiva por las calles de la ciudad. No había ninguna música ni un motivo aparente para aquel frenesí danzador, pero la tal Troffea no cesó de bailar en todo el día… ni en los posteriores. Poco después un vecino se unió a aquel baile sin sentido, y después otro, y otro… Una semana después una treintena de personas bailaban junto a Frau Troffea, y en un mes eran más de cuatrocientas los “contagiados” que danzaban por las calles de Estrasburgo sin causa alguna y sin poder detenerse. No tardaron en darse las primeras muertes entre los bailarines: los infartos, derrames cerebrales o simplemente el agotamiento comenzaron a hacer estragos.

Lógicamente, para los “no afectados” aquello era un misterio, nadie sabía qué estaba pasando. Los médicos no encontraban una explicación a este comportamiento, y el único remedio que las autoridades civiles fueron capaces de encontrar fue construir un gran entarimado de madera para habilitarlo como “zona de baile” y contratar músicos, pensando que si alimentaba su actividad mejorarían con el tiempo. Y mientras aquellos bailarines, desesperados por su situación, suplicaban ayuda. ¡Ellos no querían bailar! Tampoco sabían qué era lo que les estaba pasando, pero no podían detenerse. Y mientras seguían muriendo debido al cansancio o los ataques al corazón, nuevos vecinos caían víctimas de aquella extraña epidemia de baile, uniéndose a los desesperados danzantes.

Coreomanía es el nombre que han recibido estos episodios epidémicos de baile psicótico.

Historias de las historias

 

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