Historia de Las Vegas

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Fue un español, Antonio Armijo, quien bautizo a Las Vegas, por las verdes praderas que contrastaban con la sequedad del desierto. Fue a finales del siglo XIX cuando un grupo de colonos empezo a ocupar el sitio, antiguamente un asentamiento indio. Viviendas y negocios empezaron a florecer, ya que Las Vegas era una de las paradas del tren que unia Los Angeles con Alburquerque.

A comienzo de la década de los 40 Las Vegas ya era una pequeña población en el desierto de Nevada que anteriormente había servido de hogar temporal a los trabajadores que llegaron para construir el ferrocarril y que ahora era residencia para los obreros de la presa Hoover. El hecho de estar perdida en el desierto influyo en el nacimiento del culto al juego en la ciudad, a través de obreros que llegaban de todas parte del país, y del mundo.

Uno de los principales mafiosos que operó en Las Vegas fue Frank Lefty Rosenthal, representante de la Cosa Nostra, en este caso el célebre Stardust, el Hacienda y el Fremont. El cineasta Martin Scorsese en su película de 1995 Casino, se inspira en los logros y fracasos de Rosenthal, aunque cambiando nombres y lugares. Eran tiempos donde artistas como Frank Sinatra, Dean Martin o Sammy Davis Junior pusieron con glamour a Las Vegas en el mapa del mundo, representada desde entonces por un estilo canalla. Pronto otros artistas aprenden la lección; actuaciones regulares en Las Vegas eran mucho más asequibles que las incómodas giras, plagadas de incómodos viajes y que les alejaban de sus seres queridos. Genios de la música como Elvis Presley o Tom Jones hicieron de Las Vegas su segunda casa, en una tradición que otros como Celine Dion o Barbra Streisand mantienen hoy en día. Los casinos llamaban la atención de sus clientes con grandes nombres, por lo que la ciudad comenzó a llenarse de neón, la imagen que sigue dando al mundo.

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