LA IMAGEN DE ESPAÑA

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LA IMAGEN DE ESPAÑA

Ante la atrocidad terrorista que ha sufrido Barcelona, conviene no perder el ánimo y recordar la espléndida realidad de la vida española. En este periódico, Marisa Cruz publicó el pasado mes de julio un interesante informe sobre las naciones con mejor reputación. España ocupa el lugar 13 entre los dos centenares de países del mundo. El prestigioso Reputation Institute analiza una veintena de circunstancias para acreditar el grado de excelencia de cada nación.

En el primer apartado, que es la calidad de vida, figuran el entorno natural, el ocio y entretenimiento, el estilo y la gente amable y simpática. En el segundo apartado, que es el de la calidad institucional, destacan la seguridad, la ética, el respeto internacional, el bienestar social, el uso de los recursos y el entorno económico. En el tercer apartado, que juzga el nivel de desarrollo, se analiza el estudio, la cultura, la educación de la gente, la calidad de los productos, la eficacia del servicio, el sistema educativo, la tecnología y la innovación.

Situada España entre las 15 naciones con mayor reputación, si a eso se le une el clima, la oferta cultural, las playas, el patrimonio, las impresionantes infraestructuras turísticas, se comprende que el año pasado nos visitaran 75 millones de personas y que en 2017 vayamos camino de superar este renglón clave en la prosperidad económica de España. Eso suponiendo que no lo echen a rodar todo los vándalos del radicalismo catalán que vejan y emporcan a los turistas, descuartizando a la gallina de las pepitas de caviar y oro. Los antituristas, los antisistema, no pueden soportar la prosperidad y se manifiestan, desde el radicalismo, en favor de todo lo que fragilice el orden social reinante.

Entre tantas noticias negativas que anegan todos los días los medios de comunicación, parece razonable detenerse, como ha hecho Marisa Cruz, en un dato objetivo que instala a España entre los 15 mejores países del mundo, los que disfrutan de más consolidada reputación. Y que son por su orden: Canadá, Suiza, Suecia, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Holanda, Irlanda, Austria, Japón, España, Italia y Bélgica. Todos ellos países democráticos donde la soberanía nacional reside en el pueblo: diez monarquías parlamentarias y cinco repúblicas también parlamentarias. Entre las naciones políticamente más libres del mundo, socialmente más justas, económicamente más desarrolladas, se encuentran esas quince naciones, a las que podríamos sumar el Reino Unido, Alemania, Luxemburgo, Estados Unidos, Francia, Portugal y tal vez alguna más.

Lo que está claro es que España, preterida durante la dictadura franquista, ocupa hoy un lugar preferente en el mundo. Solo la cicatería de algunos sectores políticos puede comprometer la realidad espléndida de la que disfrutamos. Mucho se debe mejorar, pero reconociendo lo conseguido y sin denigrar el esfuerzo de los últimos 40 años que nos han encaramado en el lugar del que ahora disfrutamos. La lamentación clásica de Rodrigo Caro, -“estos, Fabio, ay dolor que ves ahora, campos de soledad, mustio collado…”- ha quedado para la Historia. Después de la catástrofe de la II República, de la guerra incivil, de la dictadura sectaria, el pueblo español ha sido capaz de reconstruir una de las mejores naciones del ancho mundo.

Luis MaríaAnson ( El Mundo )