Tanto Garzón como Belarra piden rebajas en la luz, sin dar soluciones y planteando situaciones infantiles que Teresa Ribera desmonta una y otra vez.

Después de año y medio largo en el Gobierno de la nación, nadie duda de que Unidas Podemos es una anomalía democrática y un despropósito dentro del Ejecutivo. La peligrosa formación de extrema izquierda no sólo no ha aportado nada a la democracia española, sino que ha destrozado el escudo social y la esperanza que mucha gente desinformada había depositado en el despropósito comunista.

La siniestra extrema es consciente de que el partido socialista no puede llegar a la víspera de las elecciones generales con Unidas Podemos a cuestas. La hostilidad entre UP y Sánchez es un hecho. Cada parte juega sus cartas, de ahí que el bicéfalo comunismo de Belarra y Yolanda Díaz haya centrado sus dardos en el precio de la luz y en Teresa Ribera, por una parte, y en el equilibrado y acertado apoyo a la enseñanza concertada mostrado por Pilar Alegría, por otro. Había que encontrar una lagartija para tirarla del rabo y han encontrado dos a la vez. En septiembre empezarán a usar otras lagartijas que siguen aletargadas.

En ambos temas ha mostrado Unidas Podemos su beligerancia con el Gobierno, hasta el punto de agriar la convivencia en el Ejecutivo. A esos dos temas han añadido los malos ojos con los que el comunismo ve la gestión de Interior con la devolución de menores a Marruecos. Fernando Grande está perdiendo la batalla y acabará haciéndolo también con la guerra.

Ahora van a por Nadia Calviño, experta en desactivar estupideces de la extrema siniestra. De la misma forma que Díaz Ayuso desmanteló los fraudes de la izquierda con las famosas balas y navajas, la vicepresidenta primera no suele tardar en parar en seco todas las ocurrencias y aproximación de tonterías que se les ocurre en lo que se conoce como Hundidas Podemos y Unidas Pandemias.

Yolanda Díaz e Ione Belarra representan dos modelos antagónicos en el ataque al PSOE y a Sánchez. La tranquilidad de la primera contrasta con las bravuconadas de la segunda. Belarra viene a representar el fracasado modelo, entre cutre y bolivariano, que representaba el huido Iglesias tras el destrozo generado en el comunismo por la defensora de lo público, Isabel Díaz Ayuso.

Tanto la desnortada ministra, Ione Belarra, como el fallido Alberto Garzón han abierto la caja de los truenos y han asustado a su gente ya que ven cómo pueden perder el sillón de la holganza, el sueldo regalado y el escondite del vulgar atrabiliario.

Ambos personajes, frustrados política y personalmente, quieren dar la batalla al PSOE y hacerlo rememorando el estilo jacobino del temerario, Pablo Iglesias. Parecen no haberse dado cuenta que el comunismo que representan es una rémora para el desarrollo social, político y económico de España, además de un torpedo a la línea de flotación de la convivencia pacífica.

Tanto Garzón como Belarra piden rebajas en la luz, sin dar soluciones y planteando situaciones infantiles que Teresa Ribera desmonta una y otra vez. Los titulares de los ministerios de lo Social y de Consumo han demostrado que no están preparados para la política y mucho menos para la confrontación. La preparación y acierto de Ribera y el saber estar de la actual ministra de Educación (Alegría) está muy por encima de cuanto pueden aportar dos “buitres” venidos a menos hasta alcanzar el nivel de muermos, sin olvidar a la escondida, ineficaz y desesperada Yoli.

Los ataques de la perdida Belarra a la educación y a Pilar Alegría han sido otro despropósito y la nueva ministra ha destrozado los planteamiento cavernarios y negros de la navarra. La extrema izquierda ha recibido una lección que no olvidará. Cuando se está anclado en el tiempo, alejado de la realidad y sin frescura de ideas es mejor estar callado para no seguir haciendo el ridículo. No se puede ir por la calle con el culo al aire mientras te observa el vecindario.

Hoy por hoy, lo que es Hundidas Podemos o Unidas Pandemias no está a la altura de la política, por eso recibe tantas críticas y porque no argumenta sus constantes desvaríos. El hazmerreír diario es la bandera de esa extrema izquierda morada y amoratada que siempre acaba sonrojada y, si en septiembre se multiplican las condenas a miembros de la formación comunista por parte de los tribunales de Justicia, será el final de un esperpento que nunca debió salir del letargo y el olvido.

Jesús Salamanca Alonso ( El Correo de España )