HOY, DÍA DEL HÉROE CATALUFO

Llamarles catalanes sería injusto y muchos de ellos se lo podrían tomar como una ofensa. Es el día del héroe, o de los héroes, porque es cuando el Tribunal de Cuentas les habrá dicho que las gamberradas hay que pagarlas con el propio dinero y no con el de los contribuyentes, y ellos, todos a una, habrán respondido: ¿Será por dinero? ¡Lo que haga falta! Y habrán puesto los fajos de billetes encima de la mesa.

Pero hay que matizar que lo de la heroicidad es relativo (siempre habíamos pensado que la Teoría de la relatividad es de Einstein y la Ley de la gravedad, de Newton, pero Pablo Iglesias nos ha dicho que es al revés y nos ha sacado del error; tendremos que dejarnos las coletas para acceder al conocimiento). Hay unas personas proclives a la delincuencia, como se verá, que atacan al Estado, quieren subvertirlo, romperlo, pero el problema es que ellos forman parte del Estado, porque son representantes suyos, y cobran del Estado. En estas condiciones, todo lo que vienen haciendo carece de épica, carece de ética, carece de vergüenza y carece de posibilidades. No pueden hacer más que maldades, como se va viendo, y esas maldades que hacen tendrán efectos duraderos.

Deberían haber renunciado al Estado y su dinero, echarse al monte y convocar a sus fieles para ser creíbles. Tal como lo han hecho, por más serios que se pongan al hablar, dan risa. Con fijarse en que han logrado la solidaridad de Iglesias y Otegui, la pareja de moda, está dicho todo.

Alguien de poca sustancia, mucha soberbia y pluma brillante ha vaticinado una catástrofe y esto también es relativo (¡ay, PI, pélate el cráneo, hombre!). El mal está hecho y no tiene vuelta atrás, pero los beneficios pueden ser mucho mayores, porque la lepra catalanista, como la llamaba Vicente Blasco Ibáñez, puede ser vencida de una vez por todas.

Vicente Torres ( PeriodistaDigital )

viñeta de Linda Galmor