Lorquianas cinco de la tarde, hoy sábado 23 de Enero. Desde Atocha y finalizando en Colón. Madrid, claro, capital de nuestra cada más desvanecida patria común. Inicio desde la citada Glorieta de Atocha a la hora antedicha. Se desarrollará a lo largo del Paseo del Prado, haciendo tres paradas fundamentales: primera parada en el Ministerio de Sanidad, segunda pausa en La Plaza de Neptuno (frente a la calle del Congreso de los Diputados), y tercera en la Plaza de Cibeles frente al Ayuntamiento de Madrid. La Marcha concluirá en la Plaza de Colón donde se celebrará el evento músico-cultural hasta las diez de la noche (en principio, vistas las nuevas medidas tomadas por la sátrapa Ayuso). En dicha plaza los diversos colectivos convocantes leerán manifiestos.

Recuperar derechos y libertades fundamentales cada día más triturados. Saber la verdad de lo que ha sucedido y lo porvenir. Exigir que los tribunales de justicia actúen con independencia para aclararlo.

 Acabar con las liberticidas medidas, bajo falsos pretextos sanitarios, que están dañando singularmente a los más peques de las familias. Recuperar la atención sanitaria primaria básica que, bajo coartada covid, ni está ni se le espera.

El sexto punto se lo cito literalmente. «La investigación de la gestión del gobierno de la emergencia sanitaria, así como la auditoría y la invalidación de la deuda adquirida durante la misma con los grandes fondos de inversión dueños de los bancos, de las farmacéuticas que controlan la OMS, las Big Tech y de los medios de comunicación de masas, que han actuado perfectamente coordinados en la campaña de manipulación, censura y terror realizada contra la población”.

Y, el séptimo. The last but not least, la clave de bóveda: recuperar nuestra individualísima soberanía. Desde los últimos decenios nos han ido expropiando todo.  Con la plandemia, camino hacia la tecno-esclavitud. Arrebatados amor, amistad, tiempo, dinero. Y, por supuesto, salud.

Poder, qué menos, «elegir las terapias o tratamientos más apropiadas, en especial respecto a unas ´vacunas` aun en experimentación con las que pretenden usarnos de cobayas, sin perder por ello los derechos fundamentales y libertades que implican los certificados y pasaportes de vacunación. Los procedimientos forzados y coercitivos violan el Código de Nuremberg».

“Disidencia” o estafas controladas: QAnon, ReVelión en La Granja…

Los que van de “libertadores” no son sino, en tantas ocasiones, los futuros dictadores. España, evidentísimo ejemplo. La oposición a la dictadura franquista creó nuestra actual dictadura «democrática». El tiempo lo confirmó: salvo cuatro gatos, la inmensa mayoría era infinitamente más liberticida que Franco.

Y, tan habitual, los que manejan los hilos plandémicos controlan, también, los hilos antiplandémicos. A través de servicios secretos o inteligencia militar, lo mismo da, minuciosa y calculada desinformación contra la desinformación de los mass-mierda del sistema: un clásico.

La «disidencia» liando a la peña. Arrebatándole irreversiblemente cualquier esperanza. Depositando su ilusión de que las cosas mejoren en quien no se lo merece…Y ante eso brota en mí, como siempre, una necesidad: sospechar de los que sospechan. Y a qué intereses responde cada cualFollow the money, follow the power. Quien paga manda…

..Por supuesto que Trump era vacunero (como lo es a lo grande nuestro «equivalente» voxero). Por supuesto que Trump no detendría ¡¡¡el día de la toma de posesión!!! a los «corruptos», entre ellos el mismo Biden, Obama, Pelosi, Clinton y Fauci.

Por supuesto que los malos no iban a «desaparecer» antes de la llegada de Biden y se iban a «esconder» como las ratas que son en sus respectivos bunkers. Sic Por supuesto que ciertos miembros de la élite pedófila no estaban siendo ejecutados. Resic. Y nadie estaba «rescatando» niños de túneles subterráneos. Y, desde luego, Biden gobierna…

Responder ante la limpia conciencia

Ya les digo, solo respondo por mí. Y ante mi conciencia. Mi combate, se lo esclarezco, estrictamente solitario. Contra cualquier tiranía o tirano, adopte el disfraz que le plazca. Y dicho lo anterior, que cada «disidente» – prefiero, sin duda, el término resistente- responda como estime pertinente. Más que nada, porque las cosas se encuentran, a corto plazo, pavorosamente cristalinas.

El enemigo común, infinitamente poderoso. Pero no invencible. Todo aquel que esté en su sano juicio debería acudir u organizar otra similar en la ciudad donde resida. Da igual que seamos uno o un millón, el caso es salir a la calle y demostrar a estos tiranos, a sus vasallos comepollas, a sus feroces sicarios, que no les tenemos miedo y que siempre nos tendrán enfrente.

Es hora de plantar cara  a los covidiotas de todos los partidos, asumiendo las ultimísimas consecuencias. Covidiota, que pese a ser mayoría son los cobardes, los traidores, los pusilánimes, los siervos, los deshumanizados… en definitiva: son mucho menos que nosotros pese a ser muchos más.

A pesar de todo, el enemigo, en principio, es común

Y, sin duda, entre nosotros, mañana, espaciosísimas diferencias. E intereses. Pero el enemigo – incluso aunque te controle – no distinguirá: te va a desguazar igual. Votes a quien votes. Hayas votado a quien hayas votado. O no hayas votado en tu puta vida, como es el caso de quien estas líneas encadena.

Luys Coleto ( El Correo de España )