HUBO, HAY Y HABRÁ REBELIÓN

Artículo 472 del Código Penal, «son reos del delito de rebelión los que se alzaren violenta y públicamente para derogar, suspender o modificar total o parcialmente la Constitución».

Artículos 17. 1 y 477 del CP: «La conspiración existe cuando dos o más personas se conciertan para la ejecución de un delito y resuelven ejecutarlo. La proposición existe cuando el que ha resuelto cometer un delito invita a otra u otras personas a participar en él. La conspiración y la proposición para delinquir sólo se castigarán en los casos especialmente previstos en la ley. La provocación, la conspiración y la proposición para cometer rebelión serán castigadas, además de con la inhabilitación, con la pena de prisión inferior en uno o dos grados a la del delito correspondiente».

Artículo 544 del CP: «Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones».

Esto dice la ley, a la que siempre deberían servir los jueces, sobre los delitos cometidos antes, durante y después del 1-O de 2017. Pero la Abogacía del Gobierno, tras echar al abogado del Estado Edmundo Bal, defendió, con el apoyo incondicional de una juez afín a la ministra Delgado, que no hubo rebelión, sino sedición.

El juez instructor, los fiscales, el abogado del Estado y la acusación popular sostuvieron lo que vimos: fue un delito de rebelión contra el orden constitucional, no de sedición contra el orden público. La tesis corporativista y eurocomplejines de firmar una sentencia leve y por unanimidad, para que no la anule Estrasburgo, es absurda.

Como cuando Rajoy, junto al PSOE y Cs, limitó el 155 a convocar elecciones catalanas, desmiente la gravedad del hecho que motiva la actuación legal y asegura su repetición por la impunidad que garantiza. Si además no hay garantías del cumplimiento de las penas, estilo Pujolito, el Supremo juzgará pronto el próximo delito de rebelión, que seguirá oscuro para ciertos jueces de la UE. África empieza en el Supremo.

Acatamos la sentencia los que, al revés que los golpistas, queremos vivir en un Estado de Derecho, pero será nefasta para España y la Libertad.

Federico Jiménez Losantos ( El Mundo )