HUIR DEL INCENDIO NO ES LA SOLUCIÓN

El día de ayer estaba programado por el separatismo para marcar un punto de inflexión en su estrategia de desafío al Estado y a todos los españoles. Y el programa se cumplió punto por punto, ante la ceguera voluntaria del presidente del Gobierno, que ayer en el Senado volvió a defender su política de diálogo con quienes en ese instante reiteraban a gritos su voluntad de aplicar las leyes de desconexión y la declaración unilateral de independencia proclamada hace casi un año.

Y que además exigen la liberación de los políticos golpistas en prisión preventiva, un deseo en el que coinciden con el ministro de Exteriores, Josep Borrell, según declaró ayer a la BBC en unas lamentables declaraciones, inaceptables por el cargo institucional que ostenta y por el día en que las pronunció. Decepciona que también Borrell legitime las reivindicaciones de los separatistas, cuya visión autoritaria de la política les impide aceptar la separación de poderes. Por eso sus ataques se dirigieron a los jueces y al Rey Felipe VI, garante de la unidad nacional.

La jornada comenzó con altercados en la calle, como ya habían advertido los Comités de Defensa de la República (CDR). Arran, las juventudes de la CUP, inauguraban la celebración de la Diada lanzando pintura y botes de humo a la fachada de la Jefatura de Policía. Durante la ofrenda floral a Rafael Casanova, una controvertida figura ensalzada y reconvertida en héroe independentista gracias a la manipulación histórica del nacionalismo, los Mossos se vieron obligados a reforzar el cordón policial por la presencia de manifestantes ultraderechistas de diferentes puntos de Europa, con esteladas y banderas de la Liga Norte de Matteo Salvini.

Frente a ellos, jóvenes antifascistas cantando el Bella Ciao. Entre el público, se encontraban el ex etarra Arnaldo Otegi y Artur Mas, padre del procés, condenado por desobediencia. Cataluña parecía ayer haber regresado a la Europa de los años 30, la de los totalitarismos, regímenes que despreciaban las instituciones y lanzaban a las masas a la calle para hacer la revolución. No hay que olvidar que el Parlament permanece cerrado por voluntad del Govern rebelde y los partidos que lo sostienen, y que Quim Torra ha llamado a secundar el plan de los CDR de ocupar las vías públicas durante un mes.

Cataluña está empezando a acostumbrarse a la anómala y corrosiva situación de involución permanente, en la que las instituciones han dejado de ordenar la convivencia cívica y la legalidad constitucional ya no rige. En parte, por incomparecencia del Estado. Es necesario que los tres líderes constitucionalistas se pongan de acuerdo y tomen conciencia de que los supremacistas, el verdadero peligro para España y los españoles, no está dispuestos a retroceder, sino más bien a acelerar el paso a la vista de que enfrente tiene un Gobierno débil y una clase política que antepone sus intereses partidistas a la estabilidad nacional.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor