DESAMPAROS

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DESAMPAROS

Los animalistas han llegado a una conclusión. Los toros en el ruedo se sienten de-samparados. Es posible. También los toreros, pero ese detalle se les escapa. Los animalistas no se han ocupado del desamparo que padecen los corderos en los momentos previos a su sacrificio en pro de los estómagos musulmanes.

El toro y el torero, desamparados, se enfrentan a la muerte a través del arte en movimiento. Los corderos degollados carecen de donaire. Un mar de sangre los reúne en un final terrible que los animalistas no deploran. Pero también sufren desamparados los contribuyentes perseguidos por la Agencia tributaria.

En sus miradas se adivina un desamparo brutal. Si el contribuyente tuviera cuernos y fuerzas, más de un inspector de Hacienda habría muerto de una cornada en la femoral.

Alfonso Ussía ( La Razón )

 

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