Envidiosos, vagos, aprovechados e inútiles

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Si usted no ha utilizado los servicios de la Compañia Ashley Madison, dedicada a buscar pareja a personas casadas que quieren tener una relación extramatrimonial, puede dormir tranquilo esta noche, pero si es de ese tipo de vagos e inútiles que pretende que se lo den todo hecho en vez de esforzarse en seducir a una mujer con algo de arte, átese los machos porque su santa le va a dar la del pulpo cuando llegue a su casa esta noche.

Unos hackers – que se dedican a robar datos informáticos y a chantajear a sus víctimas – han publicado información personal y bancaria de los modernos puteros, que o no tienen tiempo o les falta gracia para seducir a una mujer y por eso pagan una cuota para que les busquen un ligue.

Lo que muchos de estos treinta y siete millones de usuarios de esa Web de Citas Concertadas no sabían es que pagaban una cuota por una oferta fraudulenta, porque en el banco de datos de las supuestas señoras dispuestas a tener sexo gratis aparecían perfiles inexistentes.

El negocio de Ashley Madison es la versión moderna y on line de los clubs de alterne de cierto nivel al que van gente que necesita hacerse la ilusión de que esa noche han ligado. Aunque algunos piensen lo contrario una de las cosas que más envidia provoca tanto a hombres como a mujeres es ver a alguien con una pareja espectacular que el observador considera inalcanzable.

Este dato no es una apreciación subjetiva sino la constatación de un hecho estudiado por los expertos en la conducta humana. La búsqueda de una pareja ocasional que supere las mayores expectativas conduce a este tipo de situaciones fraudulentas.

Las nuevas tecnologías han sido muy útiles para conocer a personas con las que iniciar una relación sin necesidad de ir a bares de copas y apoyar durante horas el codo en la barra del local, pero cuando hay gente que se fía de la publicidad engañosa en la que aparecían como reclamo de supuestos clientes de Ashley Madison personajes públicos muy conocidos, acaban por merecerse el chasco.

Hay que regresar a lo tradicional, a la seducción trabajada, a la imaginación creativa, a la gracia natural, al encanto provocador y a trabajarse el reto, como hace el protagonista de “Wl club de las amantes impacientes”, porque todo lo demás es fraude, y en este mundo de envidiosos, vagos, aprovechados e inútiles es muy fácil que te no te comas un colín o que te la den con queso. Diego Armario

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