EVITA A LOS JUECES Y A LOS PERIODISTAS

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EVITA A LOS JUECES Y A LOS PERIODISTAS

Les voy a dar un consejo de amigo: eviten a los jueces y a los periodistas.

El magistrado que ha hecho un voto particular contra el fallo de la sentencia que condena a los miembros de “La manada” que mantuvieron una relación sexual grupal en los sanfermines de hace unos años con una chica madrileña, es un personaje con una mentalidad peligrosa.

La frase no es mía sino del abogado defensor de la acusación particular, y cualquiera que se lea su exposición de motivos y descripción de los hechos para pedir la libre absolución de los cinco componentes de aquel grupo, puede llegar a la misma conclusión.

De las consideraciones del magistrado se extrae que las víctimas son los agresores y que la denunciante era una malvada y desagradecida que después de haberse dado un festín sexual con cinco chavales fornidos, los denuncia porque al irse del portal, que sirvió de tálamo improvisado, fueron unos mal educados y no le dieron las gracias.

Por lo visto en el video no se aprecia resistencia a la acción de cinco tipos jóvenes, fuertes y decididos a cobrarse cada uno de ellos su tiempo de disfrute con una mujer joven, y ese argumento y las declaraciones de la víctima en el juicio oral han servido para el ponente del voto particular pida la absolución de los fornicadores.

El magistrado discrepante – del que ignoro si está casado y tiene hijas – ha sido incapaz de ponerse en el papel de la chica sometida por cinco maromos con antecedentes de otros casos de abusos sexuales, y ni siquiera ha considerado la situación de bloqueo mental de alguien que en ese momento puede temer incluso por su vida.

Entiendo perfectamente que en un juicio se protejan los derechos de las supuestas víctimas y de los acusados de haber cometido delitos. Esa es la ley y la garantía del estado de derecho. Pero no parece razonable que los jueces cedan ni a la presión mediática ni tampoco desoigan los argumentos del sentido común y las circunstancias que concurren en un caso como éste.

Poner en libertad dentro de dos o tres años a cinco depredadores sexuales que tienen en su curriculum criminal otras acciones como éstas , es una temeridad judicial.

Siempre he dicho, y sostengo, que en democracia existen dos profesiones absolutamente imprescindibles en las que hay que ser tremendamente exigentes con quienes la ejercen. Me estoy refiriendo al periodismo y la judicatura.

Un periodista puede destrozar la fama y el honor de una persona injustamente o ensalzarla sin que tenga méritos. Y un juez también sin suficiente base jurídica , o prevaricando, puede meterla en la cárcel o librarla del castigo.

Dicho esto también afirmo que las decisiones judiciales se sustancian en las instancias de apelación y no en las manifestaciones callejeras.

Diego Armario