HAY GENTE PA’ TÓ”

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HAY GENTE PA’ TÓ”

Imagino que habrán oído muchas veces la anécdota que cuentan de El Gallo, famoso torero de gran  valor, temple y compostura, que cuando le presentaron al filósofo Don José Ortega y Gasset y le dijeron que su trabajo consistía en pensar, dijo: “Tié q’haber gente pa’tó.

Esa regla se cumple a rajatabla en España porque incluso en estas fechas en las que tradicionalmente  todos hacemos un alto el fuego para sustituir los malos rollos por besos y abrazos, siempre hay alguien que encuentra un pretexto para seguir cultivando el desamor.

Yo soy bastante besucón y abrazador  con la gente que me corresponde en los afectos, pero cuido muy mucho este arte en el que la piel se convierte en protagonista porque se corre el riesgo de devaluar el gesto o invadir el espacio de quien tiene otros parámetros de comunicación no verbal.

Los abrazos y los besos tienen que ser de verdad porque para cariños falsos ya tenemos a Judas y  sus herederos o a esas señoras de labios repintados que  juntan sus caras maquilladas, cierran sus labios en forma de o y dan un beso sonoro en el aire, con lo que cometen el sacrilegio de devaluar uno de los actos sagrados que se han inventado para decir te quiero… algo parecido.

Las costumbres se convierten en tradiciones porque existe una mayoría de mujeres y hombres que las asumen con naturalidad y le conceden el valor de lo inmutable, por eso yo reivindico esta tregua tan necesaria en un mundo demasiado injusto y en un país demasiado estúpido, porque España es un lugar privilegiado por muchas razones, en el que la generación de no pocos problemas tiene su origen  en el que como “hay gente pa tó” , y a algunos no les basta con los conflictos reales de nuestro país sino que cada día se inventan uno nuevo.

Estos días hay familias que no se reúnen y amigos que se hablan cuando hace escasamente unos años eran capaces de convivir aunque cada uno pensase de una forma distinta.  El cambio de actitud y las impugnaciones mutuas  tienen su origen en el esfuerzo que han desarrollado algunos políticos que ha descubierto que alimentando el odio y la separación consiguen gente para su parroquia y dinero para su buchaca.  

Yo al menos sigo cuidando mi relación con todos mis pares e impares  y cuando llegan estas fechas me reúno con amigos y  confirmo que los años sirven para acumular un montón de cosas buenas.

Diego Armario