INOCENTADAS

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INOCENTADAS

Hoy, día de los Santos Inocentes –conmemoración de la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea) ordenada por el rey Herodes I el Grande con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret–, cabe preguntarse si existe aún la inocencia en el mundo. Quizá. Aunque ésta no goza de buena prensa: ahora se lleva el ser «cool» y el postureo –manera eufemística de referirse a la hipocresía y a la falsedad–. Ser inocente no es sinónimo de ser tonto.

La inocencia permite ver la autenticidad tanto en las cosas como en las personas: el que mira la vida sin trampa ni cartón es capaz de ver lo que hay asumiendo lo que ve como la cosa más natural del mundo.

Los inocentes conservan la pureza de corazón, la espontaneidad del sentir.

Rosetta Forner ( La Razón )

 

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