JUAN ESTÁ EN MI CASA

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JUANA ESTÁ EN MI CASA

Juana Rivas anda de casa en casa. Los españoles –y más aún las españolas– se la rifan. Todos quieren prestarle su apoyo incondicional. Hacer ver que la Ley está obsoleta o simplemente equivocada y que no puede obligar a una madre a devolver a sus hijos a un padre maltratador.

Que un tipo que maltrata a la mujer que le ha dado la vida a sus vástagos no puede ser un buen padre debería considerarse una obviedad que registraran el Código Civil, el Penal y el del sentido común; lo mismo que el hecho de que una mujer elija huir y esconderse dónde sea, si la Justicia no la apoya y puede poner en peligro a su progenie.

Por desgracia, en el caso de Juana, andan litigando no solo dos cónyuges, sino también dos países, España e Italia.

Marta Robles ( La Razón )

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