LA BUENA GENTE Y LA OTRA

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LA BUENA GENTE Y LA OTRA

Afortunadamente, cada persona es distinta a las demás, no hay dos iguales porque cada ser humano es único. Nos diferenciamos en muchísimas cosas: en la edad, en la estatura, en el peso, en el color de la piel, en las aficiones, en las ideas políticas, en las capacidades y en miles de cosas más que no nos hacen mejores ni peores.

En España, la religión mayoritaria es la católica, que la profesan millones de personas, con enorme diferencia con respecto a las demás. Según los datos del CIS, el 70% de la población se declara católica, el 27% no creyente o atea y el 2,5% de otras religiones; si bien entre los católicos son practicantes alrededor del 30%. Son, por tanto, muchos millones de personas las que, con mayor o menor asiduidad, van a misa en nuestro país. En la 2 de Televisión Española se retransmite la misa los domingos por la mañana, que ven unas trescientas mil personas, con un porcentaje de audiencia en torno al 5%, el doble de la media de esa cadena; o más de un millón de espectadores después de que Pablo Iglesias y los suyos dijeran que la quieren quitar de la programación.

En cualquier lugar los extremistas crean problemas donde no los hay, incluso han sido capaces de conseguir que no haya gasolina en Venezuela, uno de los países con más petróleo. La razón, o mejor la sinrazón, que alegan para suprimir la retransmisión de la misa no es el coste, que es muy bajo, es que España es un Estado laico, pero una vez más manipulan lo que dice nuestra Constitución, que en su artículo 16 establece: «Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española», y sobre todo van en contra de un derecho fundamental, que no les gusta nada a los comunistas, la libertad. En España no se obliga a nadie a participar en ningún rito religioso, pero tampoco se puede prohibir. La misa del domingo en la 2 no es obligatoria para nadie, la ve el que quiere, con total libertad, como los otros programas de confesiones muy minoritarias como la evangélica, la judía y la musulmana en el mismo canal de la televisión pública.

El concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Sánchez Mato, ha llamado gentuza a los que han dicho que van a misa sumándose a la etiqueta #YoVoyAMisa, ha pregonado que pertenece a una comunidad cristiana de base y, por si fuera poco, nos ha sermoneado sobre Jesús con la demagogia habitual de Ahora Madrid. Me parece una falsedad y una estupidez decir que todos los que van a misa son buenos y los que no van malos, o viceversa. Conozco a muchas buenas personas que van a misa, entre otras mi madre, mi mujer y uno de mis hijos; e igualmente hay mucha buena gente, conozco a bastantes, que no lo hacen.

Yo no voy a misa, ni estoy en ninguna comunidad cristiana de base, pero apoyaré siempre que cientos de miles de españoles, muchos de ellos enfermos o ancianos que quisieran ir a misa y no les es posible, puedan verla en TVE. Como también me parece acertado que siga habiendo espacios dedicados a otras religiones, aunque sean muchos menos sus seguidores. Es inadmisible e intolerable no respetar e insultar llamando gentuza a quien dice que va a misa, como lo sería llamárselo a quien dice que no va o manifieste que pertenece a una comunidad cristiana de base. El mundo no se divide entre los que van a misa y los que no van, se divide entre la buena gente –que son la mayoría– y la otra.

Manuel Cobo ( La Razón )

 

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