LA HORMIGA

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LA HORMIGA

Si algo me enturbia la felicidad es la obligación de volver a Madrid, que es mi ciudad y mi cuna. Y no por esas tonterías de la depresión post-vacacional y otras vainas. Sucede que Madrid me aburre, porque me obliga a hablar de cosas que durante mi estancia en el norte rechazo con contundencia. –¿Qué opinas de Puigdemont?–; –perdón, estoy de vacaciones–.

En Madrid tengo que responder, y no es agradable. –Pues lo mismo que millones de españoles. Que es un delincuente, un golpista, un iluminado y un favorecido por la inacción del Gobierno de España–. Reconozcan que el aburrimiento que me amenaza es, como poco, atosigante.

También tiene sus ventajas el retorno. Lo primero que haré al llegar a Madrid será visitar a la hormiga que se pasea por el bellísimo rostro de la Dama de Elche.

Alfonso Ussía ( La Razón )