LA PEOR DESCRIMINACIÓN

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LA PEOR DISCRIMINACIÓN

Decir que tienen vulva
las pobres crías
es algo intolerable
en nuestros días.
Cómo me agobia
esta espantosa muestra
de la transfobia.

Me asusta, me estremece
y me horripila
que digan que los niños
tienen pilila.
¡Que los chavales
elijan libremente
sus genitales!

Pero, Sanfuá, permite
que te comente
que hay otra cosa mucho
más excluyente.
Y es el ultraje
que se oculta, malévolo,
tras el lenguaje.

La gente dice “todos”
sin decir “todas”.
¡Hombre, no me fastidies
y no me jodas!
Te doy un dato:
quien habla en masculino
cae en maltrato.

Hay que hablar un lenguaje
más inclusivo.
Y nombrar a la chiva,
no solo al chivo.
Para el plural,
si escribes una arroba
queda ideal.

Y así, tú escribe tod@s
(se lee “todes”).
¡Aunque resulte arduo,
no te acomodes!
Pues la cuestión
es librar a las féminas
de la opresión.

¡Qué horrible es el machismo
que nos ataca!
La gente ensalza al toro
pero… ¿y la vaca?
¡Me quita el sueño
ver cómo las explotan
con el ordeño!

Fray Josepo

Libertad Digital

 

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