Mujeres valientes, macarras cobardes

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Mujeres valientes, macarras cobardes

Acabo de ver un vídeo que publica El Mundo,  en el que un macarra vestido de vigilante de discoteca le da una bofetada a una chica que cae al suelo como consecuencia de la violencia del golpe recibido, y a no ser porque una mujer – la única valiente que había allí en ese momento – graba la escena y se enfrenta al agresor y al resto de abusadores con uniforme y cabeza rapada, esta indignidad habría pasado inadvertida por la opinión pública, por la policía y los jueces , que ahora no puede ignorar esa falta o delito.

http://videos.elmundo.es/v/0_fi2qdg3x-un-vigilante-abofetea-a-un-joven-en-la-puerta-de-una-discoteca?count=0

El historial de agresiones de algunos de estos personajes, que son contratados no por su preparación sino por su instinto criminal, es extenso y en no pocos casos esos sucesos violentos han terminado en homicidio, pero a día de hoy continúan ejerciendo de matones sin que se impida o se castigue su contratación.

Estos tipejos que tienen madera de delincuentes, a veces trapichean con drogas en las propias discotecas o se cobran favores sexuales de las chicas a las que las dejan entrar, pero ese asunto forma parte de la voluntad de dos personas que yo no voy a cuestionar si no lo hace previamente la policía.  Lo que afirmo es que en muchos casos, el llamado negocio de la noche pivota sobre la alegalidad y el liviano control policial y judicial de un mundo en el que algunos delincuentes parecen tener patente de corso.

El hecho al que me refiero sucedió en la discoteca Bora Bora en Montornés del Vallés el pasado 30 de octubre de madrugada, y el tipejo que agrede a la chica no es la primera vez que se comporta como un animal con alguna joven en la puerta de la discoteca, sin que los responsables del negocio lo hayan despedido.

Decía un par de párrafos antes que la única valiente fue una chica que grabó la escena y se enfrentó al agresor y a sus compañeros cómplices, porque el único varón al que se le escucha hablar en la grabación es un compañero de ella que le aconseja que no se meta en líos para que no la agredan a ella también, pero no le hace caso y continúa plantándole cara a los macarras de la discoteca.

No es la primera vez que vemos cómo una mujer se enfrenta a los agresores mientras que los hombres se acojonan y se callan,  con lo que creo que empieza a entrar en desuso la expresión “echarle pelotas” y a partir de ahora habrá que decir “echarle ovarios”.

Diego Armario

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