NOÉ ERA ” FAKE “

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NOÉ ERA ” FAKE ”

No todo es discurso del odio en las redes sociales, con el oso ruso y el escorpión del desprecio. Las cejas caídas y los labios hacia abajo de una bulldog inglesa llamada Madame Eyebrows, que vive en Alemania, ha conmovido al mundo por su expresión facial de tristeza. Sólo en Instagram la perrita tiene más de 50.000 seguidores. Es que los perros cada vez se acercan más a la lumbre. Empezaron en el Neolítico y en la era digital duermen con nosotros, nos acompañan en las terapias y en las celebraciones. Ya saben que a veces se ama a los canes contra las personas. El exceso de amor a los animales de compañía puede ser síntoma de trastornos.

Los psiquiatras denominan a esa chifladura síndrome de Noé; claro que lo de Noé como fundamento científico tiene un polvo, porque es un disparate basarse en un milagro para una demostración, como esa de que todos los bichos del universo puedan entrar en un arca; es absurdo que Noé pudiera alimentarlos a todos, incluidos pingüinos y osos polares, teniendo en cuenta de que el prodigio sucedió en Palestina.

En las redes no todos somos tratados como una bulldog. A la mayoría nos dan cera. Estamos interconectados, enganchados, ligados como chusqueles en celo y otro nuevo trastorno nos invade: la adicción a la Red. Por la nubes vuelan la información y los puñales. La Red marca tendencias ideológicas y derriba Gobiernos. En la nueva plaza pública, un tuit puede acabar en horas con un político. Una campaña en internet puede hacer un presidente como Trump; para lograrlo se usaron millones de retuits con noticias falsas que hundieron a Hillary Clinton. En las elecciones ya no hacen falta militantes que peguen carteles sino voluntarios untados que troleen. Ahora el que planta una fresca al lucero del alba está tapado destruyendo reputaciones. La filósofa italiana Gloria Origgi ha escrito: “Dígale adiós a la era de la información.

Todo se trata ahora de reputación”. Las redes sociales nos vuelven más dependientes de los juicios y opiniones de terceras personas. Una buena imagen se echa abajo con tres fakes. “El nuevo idiota -escribió Enrique Dans– es el que hace búsquedas y acepta sistemáticamente como verdad absoluta el primer chisme que aparece en la página, o el que se cree todos los bulos que llegan a través de la pantalla”. Lo más peligroso es que los bulos y los dosieres salgan de las covachas de los partidos políticos que tienen de guardia batallones de activistas en las redes. ¿Qué va a ser de los votantes, que no sean perros, cuando los partidos manipulen la opinión pública y en vez de consignas y “argumentarios” bombardeen con bots y hashtags desde perfiles falsos para destruir a sus adversarios?

Raúl del Pozo ( ElMundo )