PENSAMIENTO ÚNICO

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PENSAMIENTO ÚNICO

“En estos días leía una perla en Internet de un tal Fray Josepho, que describía perfectamente los desgraciados tiempos que corren: ‘Entre un negro y un blanco, la razón la tiene siempre el negro. Entre un hombre y una mujer, la mujer. Entre un hetero y un gay, el gay. Entre uno de izquierdas y uno de derechas, el de izquierdas. Y en caso de duda, lo que diga Évole’”.

Una parte de la sociedad trata de imponer un pensamiento único y exige incrementar ulteriormente la estructura estatal, con mayor injerencia social por vía coercitiva.

Hay mucho dinero detrás de la nueva bandera de la ideología de género para provecho de demagogos superficiales, que se llenan la boca de palabrería, instalados en las subvenciones y pagos de miles de modos. Depauperante discurso disfrazado de ideales ‘buenistas’. Preguntémonos quién se beneficia con cada huelga, crispación y brote de antipatía irreflexiva, incesante puerilidad ‘naíf’ (desde criminalizar un piropo a decretar uniformes unisex corporativos)

Ante la incertidumbre generada por el desmoronamiento social, hay otra respuesta silenciosa, que viene de personas de muy variado origen, orientación política, religiosa o no religiosa, social y filosófica, que van desde intelectuales a gente común, que comienzan a ser conscientes de todo lo que está en juego

El pensamiento único de un maniqueísmo ‘hombre malo’ y ‘mujer buena’, presenta un hombre causante de todos los males y una mujer inocente, irresponsable, infantil e irreal.

La persecución al varón pone en discusión la seducción. El totalitarismo ideológico extremo pretende tanto la ignorancia como la irresponsabilidad de la mujer ante la potencia de su sexualidad y la ubica en un rol de víctima permanente. El absurdo de penalizar un piropo o una mirada compromete y aniquila el flirteo y el erotismo como consecuencia inmediata. Desgraciadamente el delito sexual existe. Las conductas moralmente reprobables se dan en sociedad y su tratamiento es penal.

Para mí el feminismo en el sentido más tradicional y general que observamos hoy (salvo contadísimas excepciones) es tan innecesario y prescindible como el machismo, una vez conseguidos para la mujer los mismos derechos que ostenta el hombre en España, en Europa, en Occidente. Donde la mujer no tiene igualdad jurídica con el hombre sí tiene sentido.

Hace mucho tiempo que un grupo de feministas no nos oculta sus auténticos fines supremacistas. Las mismas declaraciones de Julie Blindel (corresponsal del The Guardian en Londres) de ‘meter a todos los hombres en campos de concentración’, si las hubiese hecho un hombre blanco, heterosexual, conservador, cristiano, universitario y centroeuropeo, con certeza tendría un linchamiento mediático e incluso podría llegar a los tribunales.

La determinación biológica es innegable y el marxismo cultural dominante trata de ningunearla, repitiendo consignas incapaces de refutar el hecho natural.

La gran mayoría de las personas contrae matrimonio, en diferentes religiones, clases sociales y latitudes. Así que el matrimonio goza de buena salud.

La maternidad es socialmente necesaria para regenerar la pirámide poblacional. Tendríamos que hablar de iniciativas que la estimulen y que no recaiga en la exclusiva responsabilidad empresarial.

Miriam Calderón, la redactora de Actuall ha entrevistado a Sira Antequera