Pide un deseo

lgrimas

Pide un deseo.

Las lágrimas de San Lorenzo no son verdaderas lágrimas, podrían ser gotas de risa que el universo nos lega o lo que la imaginación de cada uno quiera. Cuando una estrella fugaz cruza el cielo, hay que pedir un deseo… o varios. Tanto «romanticismo» queda eclipsado cuando nos atenemos a la realidad de su naturaleza: son partículas de polvo de distintos tamaños, algunas más pequeñas que un grano de arena, que van dejando los cometas en su órbita alrededor del Sol. Sin imaginación, el cielo no sería el lienzo donde escribir los sueños, los anhelos y la lista de deseos que cada uno alberga en su corazón.

Las estrellas fugaces podrían ser «mensajes» del espacio sideral, ese que se nos antoja frío y lejano, a la par que imposible de abarcar con nuestro limitado entendimiento.

Rosetta Forner ( La Razón )

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