VILLANCICO

niñam

VILLANCICO

Me gustaría dejar a mis hijos, y a los hijos de mis hijos, mi patrimonio. Ya no el caudal material que en mi vida haya podido atesorar, sino la emoción y el sentimiento, la memoria y la catarata de recuerdos que, en la nostalgia vespertina, me ayudan a convencerme de que mereció la pena pasar por aquí y dibujar una huella, aunque apenas resulte perceptible.

El patrimonio que legamos a nuestros herederos es una patria, una o varias lenguas, una cultura, el bullicio de los primeros días de diciembre al montar el Belén, los villancicos, la misa del gallo a medianoche, el mazapán y el turrón, la ansiedad ante la llegada de los Reyes Magos, los peces bebiendo en el río, la Virgen planchando, el tamborilero, el Adeste Fideles, la sana intención de ser mejores, los valores de mi madre, los principios de mi padre, los veranos allá en el Norte, el regalo de la amistad, el viejo camino a donde acudíamos en procura del musgo…

No quiero que mis descendientes pierdan la Navidad, prometo que el próximo año sonarán más villancicos que nunca, porque aspiro a ser digno antepasado. Paz en esta Nochebuena, para que inspire a los hombres la buena voluntad.

Bleito Rubido ( ABC )