Nada cambia y todo sigue igual. Más discursos vacíos de Sánchez y un remedio que, ya veremos si no es peor que la enfermedad, porque a pesar de todo el precio de la electricidad sigue subiendo y las medidas contenidas en el reciente Real Decreto-ley 17/2021, de 14 de septiembre, son pan para hoy y hambre para mañana.

Eso sí las ha vendido como la panacea del bálsamo de fierabrás (que curaba todo) sin caer en la cuenta de que lo que ahora se “requisa” a las Compañías eléctricas lo acabaremos pagando los consumidores como siempre. Al tiempo …

Pero lo que hoy me llena de indignación es la famosa mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat y, sobre todo la forma en que se ha llevado a cabo su presentación y las declaraciones que se han hecho después del encuentro entre Sánchez y Pere Aragonés.

Una mesa, en la que no entiendo de qué pueden haber hablado, porque si se mantienen las posiciones de partida (referéndum para la independencia y amnistía de los condenados) no puede conducir a parte alguna, porque no existe punto de encuentro. Sin embargo, ambos lo han vendido a la opinión pública a su manera y presentándolo como un triunfo.

Aragonés como una bajada de pantalones del Gobierno, al aceptar una mesa de igual a igual como si se tratase de dos Jefes de Estado. Y Sánchez como una muestra de diálogo con todo el mundo, proclamando bien alto que el futuro de Cataluña es algo a decidir por todos los españoles.

Con semejantes declaraciones (completamente contradictorias) no llego a entender de qué van a hablar porque ya está todo dicho, aunque el trasfondo de la dichosa mesa es muy otro, como muchos nos imaginamos. Se trata de ir “mareando la perdiz”, al menos hasta que se convoquen nuevas elecciones.

Sánchez necesita el apoyo de ERC para los Presupuestos y para una nueva investidura, y Aragonés encuentra en Sánchez la opción menos mala para llegar a donde realmente quiere (cosa que nunca lograría con cualquier otro Gobierno).

Por tanto, me temo que van a seguir con la mesa un buen rato haciendo cada uno las declaraciones que más convienen para su electorado, y eso es todo. En la mesa jugarán a las cartas o al “pillo, pillo” pero no veo que existan temas reales que puedan ser tratados en la misma (al menos dentro de nuestra Constitución). Y lo del “pillo, pillo” efectivamente va con doble sentido, porque aparte de ser un viejo juego, refleja bien la realidad de dos pillos jugando con nosotros. O sea que entre pillos anda el juego …

La humillación viene, además, por la puesta en escena que se ha hecho de este encuentro (en la cumbre de lo miserable), mostrando a Sánchez inclinándose ante la bandera de Cataluña (como si se tratase de otro Estado) y con el “quita y pon” de la bandera española cada vez que intervenía Pere Aragonés.

Pero … ¿qué se ha creído este mamarracho? ¿Acaso piensa que no está en España? Pisa suelo español y vive en España y el agravio no es tanto que ese “juego de quita y pon” lo haya hecho Aragonés, sino que el Presidente de nuestra nación (es decir, Sánchez) haya consentido semejante insulto.

Insulto absurdo a nuestra bandera -la que se quema en las calles de Cataluña y el País Vasco sin que ninguna autoridad diga o haga nada- y a todos los españoles.

Todo esto (a lo que podemos sumar los anunciados homenajes a etarras asesinos) es el precio que está dispuesto a pagar Sánchez para mantenerse en La Moncloa, y ésta es la triste verdad que muchos se niegan a ver. Sus discursos y monólogos siguen siendo palabras sin hilar, vacías de contenido, cuando no de promesas vanas que nunca cumplirá.

Y ya, para redondear el asunto, tiene a los voceros y voceras comunistas metidos en el Gobierno diciendo chorradas y gastando nuestro dinero en cuestiones cada vez más absurdas y destilando odio puro hacia todo lo que suene a España.

Nos humilla cada vez que abre la boca, porque nos trata como a auténticos idiotas al no querer comulgar con sus “ruedas de molino” que solo se dirigen a dividir a España y a los españoles. División entre derechas e izquierdas, entre hombres y mujeres, entre separatistas y españoles, entre quienes ensalzan a terroristas y quienes no toleramos que se les ensalce ….

Y va recogiendo en su estercolero a todos estos desechos que, en el fondo, y por desgracia, no son más que votos que le sirven para lo que le sirven: mantenerse en La Moncloa y seguir dilapidando nuestra historia, nuestro dinero y la España que es de todos.

Desde luego, siempre ha sido un misterio la existencia de hombres que se sienten honrados con la humillación de sus semejantes. Pero Sánchez es una viva muestra de la existencia de tales hombres, y pertenece, además, a la estirpe de los traidores, de modo que no tendrá buen final su aventura.

El problema que tenemos los demás es el momento en que tendrá lugar es momento, porque su aventura se nos está haciendo eterna.

es que quien humilla para demostrar su poder revela su propia miseria…

José Luis Villar ( El Correo de España )