Por cinco céntimos

bark

Un granaino, entra en un bar en Cataluña, lleno de carteles separatista y de autoafirmación lingüística, y pide una cerveza. El camarero se la pone y le dice: son noranta-cinc centims. El granaino deja sobre la barra noventa céntimos y comienza a tomarse la caña.

El camarero le dice: escolti, dalten cinc centims. El camarero ni caso….

Escolti, que em deu cinc centims……

Ni caso del granaino….

M’esta escoltant perfectamente, falten cinc centims

El granaino sigue con su caña

El camarero, rojo de ira, dice en un perfecto español: me está oyendo perfectamente, pagueme los cinco céntimos que me debe

El granaino, sonriendo, contesta: Ya sabía yo, que por cinco céntimos acabarías hablando español.

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