ICETA O CÓMO VOLVER A BAILAR CON LA MÁS FEA

«No podemos permitir que el fascismo gobierne Badalona». «No podemos fallar ahora». «Hay que evitar que la ultraderecha regrese al Ayuntamiento»…

Esta es una pequeña selección de los cataclismos políticos que la izquierda barruntaba que iban a acontecer en Badalona si Xavier García Albiol, del PP, volvía a la alcaldía por no alcanzar el PSC un acuerdo con los separatistas que así lo impidiese.

Se trataba ayer de encontrar sustituto al socialista Álex Pastor, que además de saltarse el confinamiento en Barcelona tuvo una noche regular hace un par de semanas y encadenó tres o cuatro infracciones graves que lo llevaron a pasar la noche en comisaría.

Hubo de dimitir, claro, y tras una infructuosa riña a garrotazos entre progresistas e «indepes» ha sido Albiol el elegido. Parece razonable pues ganó las municipales a bastante distancia del segundo clasificado, una de esas coaliciones-batiburrillo que se forman para «que el fascismo» no gobierne esto o la «ultraderecha corrupta heredera de Franco» no mande en aquello.

Pero no debía de ser tan grave la catástrofe vaticinada si Albiol volvía al gobierno de la cuarta ciudad más poblada de Cataluña porque de lo contrario no se entiende que gente tan «progresista», tan «responsable» y tan «fetén» no haya evitado la llegada de esa especie de maligno IV Reich anunciado en Badalona.

Porque en realidad, el discurso ese de «que vienen los fachas» no es más que la hojarasca que esconde las ambiciones personales de unos pocos por dominar el cotarro, simple y llanamente, por mandar.

Pero les salió rana. Prueba así el PSC de su propia medicina, que ya no sabe qué trajines y componendas inventarse para ser el motor de los acuerdos con los separatistas, sean cual sean estos, de ERC, de la CUP o de Junts per Catalunya, per la barretina o per lo que sea…

El caso es hacerse perdonar el pecado original de no ser lo suficientemente nacionalistas, el complejo que siempre persigue al socialismo catalán. El PSC es hoy el paradigma de la intriga y la deslealtad, y la prueba del nueve la hallamos en la propia Badalona.

Pastor llegó a la alcaldía en 2018 gracias a los votos de PP y Cs, que vieron la posibilidad de desbancar a la coalición entre Podemos y la CUP que allí gobernaba.

Tras las elecciones de 2019, los socialistas que lidera Iceta, entusiasta bailarín, se lo «agradecieron» pactando con aquellos a los que habían desbancado un año antes y dando de lado a Albiol.

Ahora esto también le sale mal al PSC y le toca de nuevo bailar con la más fea.

Álvaro Martínez ( ABC )