IGLESIAS, CÓMPLICE DE LOS INDEPENDENTISTAS

En una improvisada decisión que ha vuelto a provocar el desconcierto interno entre los suyos, Pablo Iglesias se ha plegado a las presiones de Gabriel Rufián. El diputado de ERC había reprochado al líder de Podemos que, teniendo la necesaria representación parlamentaria que exige la Constitución (al menos 50 diputados), no hubiese recurrido ante el Tribunal Constitucional la aplicación del artículo 155. Y al día siguiente, Iglesias se puso de nuevo al servicio de la causa independentista.

Su errático y contradictorio comportamiento durante la crisis de Cataluña refleja una vez más que al partido morado le interesa sólo la toma del poder, por más que recubra sus ambiciones con un discurso ético y regenerador. Y cree que este acercamiento a los secesionistas le podría beneficiar de cara a futuros pactos tras las elecciones del 21-D, aunque evite hacerse la foto con los líderes de ERC y del PDeCAT.

En cuestión de pocas semanas, Iglesias ha pasado de purgar a Albano Dante Fachín por defender la independencia de Cataluña a convertirse en el ariete de los independentistas frente al Gobierno. No es de extrañar que los votantes estén dando la espalda a una formación que no ha sabido articular un discurso coherente sobre la unidad nacional.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor