IGLESIAS, UN LASTRE PARA PODEMOS

Los pésimos resultados cosechados por Podemos en los dos procesos electorales han hecho saltar por los aires la precaria estabilidad interna de la formación populista. Contenidos hasta ahora por el férreo modelo leninista de partido impuesto por Pablo Iglesias, que ha llegado a convertir la secretaría general en una cuestión personal y sentimental, muchas federaciones regionales han optado por plantar cara abiertamente a la dirección nacional.

La última de ellas ha sido la andaluza, cuya secretaria general, Teresa Rodríguez, y su pareja, José María González, Kichi, único de los alcaldes del cambio con posibilidades de repetir en el consistorio de Cádiz, han manifestado públicamente su deseo de que Podemos se encamine hacia un partido cada vez más «descentralizado» que les permita fijar una estrategia propia.

Para Podemos Andalucía, que ha logrado unos resultados mejores que el resto de federaciones, Iglesias y Montero se han convertido en un lastre para sus aspiraciones electorales y están decididos a una separación amistosa de la dirección nacional. Kichi y Rodríguez, contrarios a que Podemos forme parte de un Gobierno de coalición con el PSOE, consideran que ha llegado un «nuevo tiempo» que requiere de «nuevos retos» y una nueva actitud si no quieren que el partido se siga desangrando en las urnas.

Iglesias, sin embargo, fiel a su ortodoxia, prefiere apostar por un ministerio antes que por atajar una crisis que amenaza con resquebrajar el partido.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor