No se trata de que un puñado de jóvenes estén encerrados en un hotel en Mallorca. Se trata de la forma en la que está sociedad absorbida por el miedo está tratando de implantar en cada uno de nosotros un modelo de vida totalmente distinto al que muchos jóvenes hemos vivido antes de la pandemia, anulando toda esperanza por remota que fuese de que algún día volviésemos a esa antigua normalidad. Algo que a día de hoy ya sería un logro absoluto (O al menos así nos lo muestran).

Aunque lo cierto es que ya  no nos iban muy bien las cosas en España desde antes de la pandemia (Niveles de paro desorbitados, precariedad laboral, problema migratorio etc..) , la pandemia no solamente mantuvo estos problemas ,sino que los aumento tanto en tamaño como en cantidad a todos ellos.

Desde hace un tiempo las fuerzas políticas de nuestro país acompañadas de los medios de comunicación nos han ido mostrando aquello que está bien y aquello que está mal, lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer debido a la pandemia (Algo totalmente lógico y comprensible) recortando de esta forma los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos Españoles.

Pero lo realmente preocupante de todo esto es que tras todo lo que hemos pasado y tras la finalización del estado de alarma, los medios de comunicación acompañados de diversas fuerzas políticas han ido realizado progresivamente campañas de odio dignas de estudio, donde se le ha otorgado a las masas el delicado poder de juzgar a cualquier persona o conjunto de personas en función a la opinión que los medios de comunicación tengan de ellas.

Entonces nos damos cuenta de que la pandemia ha aclarado y agrandado el mayor problema que puede engendrar una sociedad, la «ignorancia cualificada».

A día de hoy muchos jóvenes son los que poseen títulos universitarios o superiores, y el nivel académico en los colegios e institutos  se ha potenciado. Sin embargo, se ha capacitado a estos jóvenes para memorizar y escribir, pero no se les ha enseñado a dudar.

Algo que pagaremos caro porque al igual que se está extendiendo entre la opinión pública tratar como criminales a unos jóvenes por querer salir de un hotel, se calificarán a otras personas como asesinas por no llevar mascarilla o simplemente a un hombre como ladrón sin una sentencia que lo acredite.

Se ha impuesto en nuestra sociedad la justicia en ausencia de ella misma, regentada por un mar de zafios dispuestos a defender a capa y espada todo lo que los medios les muestren .

Sin la más mínima intención de dudar, creyendo y juzgando ciegamente, sin personalidad, sin la más bella opción de ser seres racionales dotados de criterio propio.

Sin la más bella opción de ser humanos.

El Correo de España