IGNORANCIA CUM LAUDE

El profesor Pedro Sánchez, doctor honoris causa por la legendaria Universidad Camilo José Cela, pertenece a esa estirpe de los osados. Nada lo amilana. Esta semana presentará un libro de memorias, convirtiéndose así en nuestro primer presidente del Gobierno que estando en activo cobra de un grupo mediático.

La obra arranca relatando su primera decisión en el cargo, que dada su importancia consultó con Begoña, su mujer. ¿Sería enviarle una caja de bombones a Torra? ¿Contratar a un fotógrafo de cámara? ¿Exhumar a su más leal colaborador?

No. Se trataba de cambiar la cama de La Moncloa, no fuese a ser que se le contagiase el conservadurismo del viejo Mariano, y repintar las pareces del Palacio, como hace todo inquilino que llega a una vivienda, según Sánchez. Con esta patochada arrancan las apasionantes memorias del Pericles de Ferraz.

Más tarde, en el capítulo 3, llega el pasaje que se custodiará en los inmensos anaqueles que albergan la antología de la burramia española. Evocando su regreso victorioso a Ferraz después de haber sido desalojado con fórceps por González, Sánchez relata que saludó a los chóferes del partido: «Y me acordé de san Juan de la Cruz: “Como decíamos ayer…”».

Esa cita es una de las más conocidas del Siglo de Oro, y bien está que la recupere. Solo surge un problemilla: no es de san Juan de la Cruz. Cualquier universitario sabe que eso es lo que dijo fray Luis de León al retornar a su aula de Salamanca tras cuatro años de prisión.

Lo que sí consta es que el mal fario persigue a este extraordinario autor. La tesis le salió rana, pues una mano negra la trufó de corta y pegas. En el libro que la recogía tampoco hubo suerte: nuevos plagios. Y en sus memorias sigue la fiesta: negro y pifias. Se va entendiendo que Sánchez ordenase a Celaá rebajar el nivel de exigencia educativa.

El problema es que a Sánchez todo le resbala. La verdad es de plastilina y el ademán, siempre impasible. Puedes ir de centrista tras gobernar con los golpistas catalanes, los comunistas y Bildu. Puedes ensalzar el rigor con que los alemanes castigan a los plagiarios y luego plagiar. Puedes asaltar sectariamente las instituciones del Estado y presumir de neutralidad.

Una cita a modo de cierre: «Para hacer mal cualquiera es poderoso». También es de fray Luis de León. Aunque si la pilla el doctor Sánchez igual se la encasqueta a Sylvester Stallone.

Luis Ventoso ( ABC )

viñeta de Linda Galmor