Los resultado de las recientes elecciones en Francia no solo le han dado el triunfo al gabacho Macrón, que también parece, por lo ilusionados que se les ve (no les pasa una paja por el ano… bueno, a algunos si que les pasa, y de mayor calibre), que en el raquítico triunfo (todos contra la dama) desde aquí, también participa el conglomerado roji-terro-republicano de este país, que viene siendo como todo el mundo sabe, el eficaz mamporrero que mantiene «erecto», espero que solo políticamente  hablando, a Sánchez en la Moncloa.

Y también, como no,  se sienten un cachín ganadores  casi todo el personal del PP, incluyendo el recién nombrado presidente, el señor Feijoo: «Francia ha decidido seguir por el camino de la estabilidad, la centralidad y la moderación».

¡Y qué coño les debería importar a toda esta chusma quien gobierne en Francia los próximos cinco años, teniendo en España tantas cosas que han ido contumazmente jodiendo y jodiendo, en lo único que no se han permitido el descanso, en  donde por lo mucho que cobran, están obligados a preocuparse y resolver!.

Esta panda de gilipollas se creen que Santiago Abascal es el calco de madame Le Pen, persona que parece haberse acostumbrado a ejercer en política, como Raymond Poulidor, eterno segundón del ciclismo galo.

Eso no está previsto  que ocurra en España, porque los españoles ya no estamos dispuestos a continuar el camino de miseria por el que nos esta obligando a caminar. Lo ocurrido en Castilla-León ha encendido un esperanzadora luz verde, que nos indica un mejor camino; una senda más cómoda; sin sobresaltos y, sobre todo, una senda que nos promete una meta más justa.

Y no será muy  lejano en el tiempo cuando a toda esa caterva de golfos les sorprenda comprobar, porque la confrontación con VOX les dilatará, que lejos de ser criaturas inteligentes, solo han sido capaces de alcanzar el más alto grado en maldad y en gilipollez.

Y será divertido, llegado el deseado momento, ver como muchos de estos inútiles a quienes les revistieron de políticos, como broma de mala baba del azar -dejémoslo ahí-, con calidad de desguace para letrina, con sus vergüenzas al aire, tanto las físicas como las ética y morales, batiendo holgadamente el récord, a velocidad supersónica, de los 5.000 kilómetros lisos a campo a través, huyendo del gran gato, como jodidas ratas.

¡Estoy expectante y muy excitado esperando que llegue ese momento! ¿Os imagináis corriendo locamente al Iceta? Yo si, y me parto.

Eloy R. Mirayo ( El Correo de España )