La carencia de material de protección durante la primera ola de la pandemia no solo expuso a los profesionales sanitarios a un virus que se cebó en los hospitales, obstaculizando una actividad esencial para la contención del virus, sino que convirtió a los centros médicos en auténticos focos de contagio.

Aquellas bolsas de basura con que médicos y enfermeros confeccionaron sus equipos forman parte de un pasado en el que se mezclan improvisación y omisión y que en la actualidad ha sido corregido, pero de forma desigual por parte de las distintas administraciones regionales.

En algunas, como Madrid, hay material para ocho meses; en otras, las reservas apenas llegan para cubrir hasta Navidad. Vuelve a sobrar confianza, principal causa de la magnitud de esta tragedia en España, y falta responsabilidad por parte del Gobierno para articular ante la segunda ola de la pandemia un plan nacional que evalúe escenarios y prevea respuestas -todas las posibles- hasta la llegada de una vacuna.

ABC

viñeta de Linda Galmor