INCERTIDUMBLE

Lo que caracteriza el momento actual de España es la incertidumbre, y en ese contexto la bonanza económica se resiente. Hemos dejado de ser un país fiable y solo en el primer mes de gobierno de Sánchez se han marchado de nuestro país, nada menos que 11.000 millones de euros de inversión extranjera. La confianza del consumidor se desploma. Hasta cinco indicadores económicos retroceden.

El turismo, que es nuestro petróleo, se frena. Además, le hemos metido el miedo en el cuerpo al sector automovilístico con la condena al diésel y, aunque ya se ha dado marcha atrás, también infundimos temores en la banca. Con semejante panorama, y el horizonte de una subida de tipos, las economías familiares pueden empezar a resentirse, sin que todavía hayamos alcanzado el objetivo de reducir el paro.

Esto es lo que pasa cuando se pone al frente de una democracia una coalición de perdedores que le importa bien poco lo que le ocurra a la ciudadanía mientras a ellos les funcione el calorcillo de su temporal y raquítico éxito. El problema es que esto también le afecta a su bolsillo y al mío. Y como escribió Camba: eso es lo malo.

El Astrolabio ( ABC )