Hasta hoy no he escrito nada sobre Maradona porque no era un  pecador de mi devoción y nunca he adorado a los ídolos de masas que acaban defraudándolas y dándoles mal ejemplo, aunque entiendo que en la Argentina le lloren porque,  para desgracia de este pueblo hermano,  desde que se fueron Gardel y Evita Perón, el único fetiche que les quedaba era Diego, con la diferencia que el cantante de tangos murió en un accidente de avión y  a Eva se la llevo un cáncer, mientras que el de la zurda divina eligió suicidarse  poco a poco mientras exhibía todas y cada una de sus peores miserias.

Sé que no está bien visto,y que incluso resulta peligroso, desapuntarse del llanto general y de la ola de recuerdos en su favor, no solo en el país que le vio nacer sino incluso en un pueblo gallego donde una joven futbolista se negó hace unos días  a sumarse al minuto de silencio que en su memoria se guardó al principio de un partido,  y ya ha recibido amenazas que ponen en peligro su integridad.

Aquí en España no nos suceden esas cosas porque ha descendido tanto el nivel de  lo que fueron nuestros héroes nacionales que ya  no tenemos ni siquiera a un cocainómano al que festejar  el día de su muerte  porque el cien por cien de la notoriedad lo ha usurpado un gobierno que está a punto de entrar en el libro  Guinness de la mentira.

Mi relación con Argentina  se alimenta  de momentos inolvidables, lugares a los que siempre regresaría, personas que no se van de mi memoria,  conversaciones que me enriquecieron, y sonidos que me siguen llenando de nostalgia, y por esa razón, que no tiene nada que ver con la caricatura que hacen de si mismos y de su pueblo algunos exportadores de tópicos, me gusta la gente buena de ese país y por respeto a ellos, les doy el pésame  y acepto de buen grado que ellos me lo devuelvan por lo que nos está sucediendo  a nosotros.

Sé que estas palabras  suenan a un trueque de llantos por nuestras mutuas desgracias, y es porque hasta en esto nos parecemos:    nuestro país y el suyo   – cada uno en su área geográfica –  van a ocupar, según informes de Agencias Económicas Internacionales, los últimos puestos del ranking de recuperación del PIB después de la pandemia.

Antes de concluir esta breve reflexión y por seguir buscando similitudes, o deudas mutuas que nos debemos, he de decir que  ignoro cuántos españoles de baja estofa  fueron allí a buscarse la  vida y os hicieron la puñeta,  pero es posible que hayamos empezado a estar en paz con vosotros  desde que nos correspondisteis enviándonos a Echenique y Pisarello .

Diego Armario