INDIGNIDAD EN LA GENERALIDAD

El catanazi Torra se proclamó ayer recaudillo del golpe de Estado con el título de presidente de la Generalidad en el acuartelamiento golpista de TV3. Aunque en un día tonto el TC dijera que se podía jurar la Constitución sin jurar la Constitución, incluso escupiéndole, gesto por el que no arriesgaría el sueldo ni uno de sus magistrados y que deben rectificar, el autonombramiento del catanazi es rabiosamente ilegal. Un cargo que depende en rango, facultades y sueldo del ordenamiento legal español no se puede jurar jamás para combatirlo ilegalmente, como hizo ayer el catanazi, y que sea legítimo su ejercicio.

Torra se permitió además expulsar del acto en el telecuartel general del golpismo amarillo a la presidenta legal de la Generalidad Soraya Sáenz de Santamaría y a su abobado favorito Bermúdez de Castro, para que esos animales, que eso dice que somos los españoles, no enturbiaran la gloria del día más importante de su vida: el de sus bodas con el delito de rebelión. Que el golpista expulse a la representante de la legalidad es la mejor prueba de que viene a incumplir la ley y, por tanto, es ilegítimo. Que se deje expulsar la presidenta legal y huya a Madrid a refugiarse en el faldón de Rajoy muestra la abyecta cobardía de este Bobierno de listillos que, al no recurrir el voto delegado, habilitó la investidura de cualquiera, incluso el catanazi, por su pacto con el PNV. Torra es lo que Millo, su viejo compañero en UDC, llama “culminación del 155”.

Y lo es. La culminación de su inanidad ha desembocado en el sumiso desalojo del Gobierno de España, que asumió la legalidad y los sueldos de todo el mundo al quebrantarla Puigdemont. Los comentarios racistas del catanazi lo inhabilitarían para cualquier cargo público en el último pueblo de Europa, salvo Bélgica, guarida de islamistas, golpistas y otros delincuentes que, en rigor, ya no es Europa sino Eurabia, capital Moellenbek. Ese Estado fallido dice que una orden de entrada en prisión no es una orden de detención, y lo hace para proteger a los golpistas como ha protegido siempre a los más sanguinarios etarras, y no pedía la extradición Llarena. Pero va Catalá y dice que él nunca comenta las decisiones judiciales. Salvo las de Pamplona, claro. Si el catanazi se proclama poder ilegal es porque se lo permite el legal: Rajoy.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor