Indigno, es el único calificativo que se le puede dar, siendo muy benevolente, a la actitud adoptada por la alcaldesa socialista de La Coruña con relación a la Asociación de Meigas de las Hogueras de San Juan.

Tal vez esta señora ignore la historia de las HOGUERAS coruñesas, cosa que dudo, pero de ser así tiene, además de alguna Concejala de su grupo que de forma insistente aspiró a ser nombrada Meiga Mayor, presentándose en tres ocasiones como candidata, a su Gerente de Turismo que conoce muy bien de quien partió la petición y quien realizó las gestiones necesarias para lograr que las HOGUERAS fuesen declaradas, sucesivamente, Fiesta de Galicia de Interés Turístico (2000) y Fiesta de Interés Turístico Nacional (2003), trámites previos imprescindibles para que, en 2015, a instancias de la Asociación de Meigas, fuesen declaradas de interés turístico internacional.

Incluso, por si no quiere recordarlo, he de decirle que la petición para que el día 24 de junio fuese festivo local en nuestra ciudad, se debe igualmente, a una iniciativa de la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan que, en 2009, inició una campaña de captación de apoyos, presentando la solicitud la Meiga Mayor de aquel año, respaldada por más de 20.000 firmas, en el Registro Municipal.

Además de eso, esta señora, debería saber que, si alguien ha trabajado, de forma incansable, por la noche de San Juan coruñesa ha sido, primero la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan, y, más tarde, la Asociación de Meigas de las Hogueras de San Juan, algo que parece que pretende olvidar y ocultar.

Es cierto que eso de pretender borrar parte de la historia es un grave defecto que tienen los socialistas y del que hacen gala cada vez que tienen oportunidad. Sin embargo, en 2019, creímos que con la llegada de la nueva alcaldesa y su promesa de que gobernaría para todos los coruñeses a imagen y semejanza de su antecesor, el inolvidable Francisco Vázquez, todo retornaría a la normalidad dejando atrás los cuatro años de miserable oscuridad a los que sometió la marea a La Coruña.

Sin embargo, tampoco fue así y la palabra dada se la llevó el viento -otro de los grandes defectos de los socialistas- y el más despiadado sectarismo siguió adueñándose de la ciudad, incluso puede que con más virulencia, si cabe, que antes.

No podemos entender la inquina que esta señora demuestra hacia la Asociación de Meigas, un puñado de mujeres que jamás tuvieron una mala palabra ni un mal gesto hacia ella, más bien todo lo contrario.

Si le molesta lo que publicamos en nuestro boletín “Aquelarre”, puede que esta señora ignore –será entonces porque no sabe leer– que este boletín nada tiene que ver con la Asociación de Meigas y que todos los que en él escribimos tampoco tenemos nada que ver con ellas, más allá de los lazos de amistad que nos unen a nivel personal.

Por tanto, lo que en él publicamos es el parecer y la opinión cuya responsabilidad corresponde, única y exclusivamente, a los que, en su día, fuimos directivos de la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan que, como se dice en el argot taurino, cedimos los trastos en 2014 y una de las pocas cosas que mantenemos es, precisamente, este boletín.

Por tanto, señora, se está usted equivocando de medio a medio y está usted ninguneando, de forma indigna, a quien no corresponde que lo haga.

Sea como sea, su comportamiento para con la Asociación de Meigas es de una indignidad que raya en el insulto y, desde luego, impropio de alguien que ocupa un puesto como el suyo que pagamos todos los coruñeses, le hayamos votado o no, a los que, en consecuencia, debe usted un mínimo de respeto y consideración.

Me hace gracia cuando alardea de que nuestro San Juan está declarado fiesta de interés turístico internacional y encima se le llena la boca, obviando, como hicieron los indignos de sus antecesores, la verdad histórica de cómo se gestó este título. Eso si es memoria histórica, pero la de verdad, a la que usted le da la espalda de forma miserable pese a tener una concejalía que se dedica expresamente a eso.

No solo la Asociación de Meigas no recibe apoyo de ningún tipo de su gobierno municipal, pese a realizar al año más de cien actividades para todos los coruñeses y todas ellas de carácter gratuito, sino que encima le hace pagar las tasas de uso del Teatro Municipal Rosalía de Castro, un espacio que no es suyo, sino de todos los coruñeses, que cede, sin cortapisa alguna, cuando quien lo solicita es un adlátere suyo o simplemente uno de esos que bajan la cabeza y se humillan ante usted.

Pero hay más, ha sido usted tan desagradable que cuando, en junio del año pasado, la Meiga Mayor Infantil pretendió entregarle el “ramo de San Juan”, se negó a recibirla pese a ser una niña coruñesa quien se lo iba a entregar. Imagino que este año repetirá la “hazaña”.

Tampoco ha vuelto a recibir a la Asociación de Meigas como si se tratase de unas apestadas, en la misma medida que jamás ha atendido sus invitaciones, ni ha asistido a ninguno de sus actos, ni ha enviado a persona alguna en su representación, ni tan siquiera ha respondido a sus cartas que fueron muchas.

Supongo que, en todos los casos, estará usted muy ocupada como sucedió en fechas pasadas con motivo de la Jura de Bandera celebrada en la plaza de María Pita. En fin…

Lo cierto es que el trato que le dispensa a la Asociación de Meigas, unas mujeres como usted, es absolutamente indigno y vejatorio e impropio de quien se considere alcaldesa de todos.

Por lo que sé, alguien tiene la pretensión de que nos dirijamos a usted –supongo que se refiere a los que escribimos en el precitado boletín “Aquelarre”– para pedirle excusas que quiere que hagamos extensivas a los indignos de la marea.

Pues mire, señora, va a ser que no. No tenemos que pedirle excusas a nadie, antes bien esperamos recibirlas de quienes nos sustrajeron arteramente algo que nos costó muchos años construir y por lo que no percibimos, afortunadamente, ni un euro, al igual que las esperamos de aquellos que, un día, empeñaron con nosotros su palabra de honor y que, al final, no cumplieron. Así que, no tenemos que pedirle perdón ni a usted ni a nadie, faltaría más.

Y otra cosa, alguien ha dicho que nosotros odiamos a algunos de los miembros de su equipo de gobierno. Qué gran equivocación. Incluso para odiar a alguien tiene que importarte y tener algún valor y este no es el caso, créame.

En fin, le rogaría que recapacitase, aunque supongo que la soberbia no se lo permitirá, y que cuando se le llene la boca hablando del San Juan coruñés por el que, por cierto, usted no ha hecho nada de nada, recuerde que hay otros, a los que usted desprecia, que sí trabajaron por él durante muchos años y que, gracias a ellos, usted puede presumir de tener una fiesta de interés internacional en la ciudad.

Eugenio Fernández Barallobre ( El Correo de España )