Parte del título de este artículo se debe a unas palabras de Oriol Junqueras, que el pasado día 20 de junio afirmó que el indulto para los condenados por la Sentencia del Tribunal Supremo 459/2019 «es un triunfo en el sentido de que demuestra algunas de las debilidades de los aparatos del Estado». El mismo día, Jordi Cuixart señaló que su indulto «será el preludio de la derrota que sufrirá España en Europa».

Precisamente, los dirigentes catalanes que pretenden impulsar la creación de un Estado catalán llevan años trabajando en Europea para que su relato sobre la pugna del independentismo catalán adquiera una legitimidad suficiente como para lograr que la secesión catalana pueda ser reconocida en el resto de Europa sin obstáculos impuestos desde la Unión Europea o desde sus Estados miembros.

Ello, obviamente, requiere el deterioro de la imagen del Estado español mediante la exposición de cuentos e historias más cercanas a la ciencia-ficción que a la realidad sobre abusos protagonizados por el Gobierno español contra los catalanes, algo que será verosímil gracias a los indultos por poder entenderse que los mismos constituyen una enmienda para rectificar errores del pasado, algo curioso en la medida en el que el error se va a constituir, ciertamente, por la concesión de los indultos.

Los mismos «presos del procés» hablan de lo que suponen sus indultos para el futuro del conflicto que los independentistas catalanes mantienen con el Estado en España sabiendo que las concesiones que están consiguiendo del Gobierno a cambio de apoyos políticos en las Cortes Generales debilitan a las instituciones para el largo plazo.

Dicho de otro modo, el PSOE está hipotecando la fuerza del Estado en el presente frente a los independentistas catalanes para lograr sus apoyos políticos y, cuando se ejecute la hipoteca en el futuro, será mucho más fácil para el secesionismo catalán alcanzar sus metas.

Muchos defienden los indultos porque consideran que será un guantazo para la derecha, pero también porque, desde hace años, se pretende por determinados sectores de la sociedad desmontar el sistema establecido por la Constitución de 1978, ya que entienden que fue falsamente legitimado al haber sido precedido por el régimen franquista.

No obstante, ese rencoroso planteamiento serviría para desmontar numerosos Estados y, desde luego, podría privar de sus privilegios a muchos que ahora que reniegan de la Constitución disfrutando de lo hecho a raíz de la norma fundamental.

Es muy posible que haya paz para el Gobierno de Pedro Sánchez durante una legislatura, pero, cuando Pedro Sánchez ya sea el líder gubernamental de la nación española y los independentistas catalanes hayan logrado revitalizarse lo suficiente, estos podrán atacar de nuevo y, dadas las circunstancias, lo harán más fuerza que antes.

Diego Fierro Rodríguez