INFORMAR

Lejos de mí la intención de desanimar al lector. Muy al contrario, creo que ahora mismo estamos los medios de comunicación obligados a levantar el ánimo y a mostrar un horizonte de esperanza.

Esa vocación, sin embargo, no puede acallar la voz crítica que se espera de nosotros ante el desastre de gestión de este Gobierno, cuya tónica fundamental es echarle la culpa a los demás, eso sí, envuelto todo ello en una arrogancia insufrible.

Tratan de imponer una imagen que nada tiene que ver con la realidad. Las televisiones han renunciado a informar de manera rigurosa e incisiva acerca de los errores y las negligencias del gabinete de Sánchez-Iglesias.

El cabreo, el enfado, la indignación está en las familias. En todos aquellos que sufren en sus propios entornos la falta de planificación, además de comprobar que entre la propaganda de los políticos y la realidad hay un abismo, que en muchos casos puede terminar en muerte.

Ni un solo canal de televisión ha mostrado la trágica imagen de los féretros. No había plan, no había medios y, lo que es peor, no hay talento para enfrentarse a este desastre.

El Astrolabio ( ABC )