ÍÑIGO REJÓN

Pablo Iglesias se le ha olvidado, en su papel de carnero adalid del rebaño podemita, aplicar el método de don Vito Corleone. «Mantén cerca a tus amigos, pero más cerca aún a tus enemigos». En la dulce introducción al caos que nos ha interpretado el populismo comunista en estos últimos años suena ahora, aunque no desde un garaje de Vallecas con grafitis, sino desde un jardín de Galapagar con escoltas, la canción más rijosa de Extremoduro: «Si te vas me quedo en esta calle sin salida, uuuuh, sin salida, que este bar está cansado ya de despedidas, uuuuh, de despedidas».

El becario Errejón ha dejado a Iglesias extenuado en el túnel de su omnipotencia recurriendo a la teoría de la «espantá» del Gallo, que dice que cuando no se puede con el toro, hay que evitar hacer cosas feas con él. Así que ahí te quedas, campeón.

Podemos nació con fecha de caducidad al dorso porque no fue un movimiento político natural, sino impostado, y porque se fundó por generación espontánea en una asamblea formada por gente que no se conocía de nada. Mientras el vagón ha pasado por los llanos mesetarios, sus viajeros han estado cómodos.

Pero en cuanto ha tenido que atravesar Despeñaperros, los que iban en clase turista le han querido cambiar los sillones a los que viajaban en preferente. Y como Errejón es de los que hacen tres comidas al día en su paraíso chavista, no ha podido soportar la precariedad y se ha apeado dejando amortecido un proyecto que ahora tiene que aplazar la salvación de España porque antes tiene que salvarse a sí mismo.

Las mareas se han convertido en un mareo porque el altísimo bienhechor ha estado más pendiente de sus adversarios que de sus enemigos. Y ahora Podemos es una cosa en cada sitio y ninguna en ningún sitio mientras Iglesias sigue gritando melodías transgresivas de Roberto Iniesta desde su retiro solitario: «Yo sigo todo tieso la misma trayectoria y no entiendo por qué estás cada vez más lejos»…

La fuga de Errejón es un epitafio. Y demuestra que la política es un fenómeno esotérico. Mientras ayer tomaba posesión como presidente de la Junta de Andalucía un señor que por primera vez en la historia de la restauración democrática no es del PSOE; mientras se consagraba en el edén de la socialdemocracia española la ascensión de la derecha al poder y no cesaban de llegar mensajes de whatsapp de cargos históricos de la Junta anunciando que a partir de hoy su número de teléfono será otro; mientras caía el único régimen que muchos andaluces han conocido en nuestra vida; mientras Vox nacía en Andalucía, Podemos agonizaba en Madrid.La ley de los contrapesos.

Cada extremo duro tiene su antídoto. Y de tanto ir todo tieso hacia la calle sin salida de la Navata desde la que ha organizado el reparto de la miseria, Iglesias se ha apartado de La Gente y de su gente. No ha tenido la inteligencia de situar a sus enemigos lo más cerca posible. Por eso ahora tiene que aguantar la escapatoria de su viejo camarada Íñigo. Rejón de muerte.

Alberto García Reyes ( ABC )