Antiguamente, cuando entrábamos en las iglesias,  había agua bendita en la entrada y nos  santiguábamos,  ahora, al menos en mi parroquia,  no hay agua bendita, ni pila donde ponerla. En Cataluña nos “aggiorniamos” a velocidad supersónica,  y me veo obligado a poner mis rodillas  en el suelo (¡desde hace cincuenta y dos años!, pero “yo, sigo”)  le faltó tiempo al cura para serrar los reclinatorios de los bancos. El clero catalán es así (¡no todos!) y ,  como buen separatista,  lleva la tiranía en la sangre,

Cuento esto de signarse al entrar en la Iglesia, por paralelismo. Todo escritor al tocar  ciertos temas debe “persignarse antes”  con agua bendita o sea, hacer una aclaración previa para no ser tomado por “antisemita”, enemigo del Pueblo de Dios. Lo aprendí del Monseñor Jouin.

Por lo tanto,  hago constar que no combato a los judíos, sino  –como especificaba el especialista en el estudio de las Sectas– a “esa ‘minoría’, sí,  pero  “omnipotente’ que combate a Cristo,  a su Iglesia, y contra  los valores comunicados a la Cristiandad por ella” y que, además, tienen como gran objetivo acabar con España y la Hispanidad.

Pero al pueblo judío lo respeto, como a todos los demás pueblos. Eso sí,  valorando la realidad de Dios encarnado en el seno de una virgen judía; que  San José y los Apóstoles –lo mismo que los primeros miles de cristianos, fueron judíos; sin contar los judíos bautizados y católicos de nuestro tiempo.

Espero pues entrar con buen píe, una vez persignado.

Y bajemos a la arena: A ese “pequeño número de judíos omnipotentes”, siempre los llamo “sionistas”, para no confundir a mis lectores cuando lo ataco,  a él  y a su perfecta y bimilenaria  “Organización”,  –la “Sinagoga de Satanás” o “Poder Supremo ‘sin rostro’…”.  El primer nombre se lo puso San Juan Evangelista, en el Apocalipsis (cap. 3, vers. 9);  el segundo es de mi cosecha.

Las Sinagoga de Satanás,  en sus “Protocolos”, nos insulta a todos los que no somos judíos (los “goyim”) y nos llama “infrahumanos con ‘inteligencia de bestias’ (sic)”

Lo malo es que,  en primer lugar,  a los “goyim” esto no les hace reaccionar:  “ignoran ese desprecio insultante”,  como si lo admitieran por exacto; y, en segundo lugar, todo inclina a pensar que no están del todo equivocados los sionistas  pues, con nuestro proceder y nuestra pasividad,  demostramos la inutilidad de ese don maravilloso concedido al Hombre por el Creador,   y actuamos como necios –en sus diversos matices–: cretino, tonto y bobo de baba.

Si no están de acuerdo, me gustaría  oír su versión y una respuesta a esta pregunta: ¿Qué hacemos los españoles soportando a este  Gobierno de desequilibrados,  al que España y los españoles, le preocupa un comino mientras se  dedica a reírse  de todos nosotros, y únicamente tienen como objetivo  arruinar la nación? Todos sus proyectos tienen ese fin: destruir todas sus fuentes de riqueza: turismo, industria, comercio….

Y,  “eso”  ya no es lucir su risa boba en el Parlamento,, sino un crimen de lesa Patria —merecedor de la horca–, que nosotros consentimos, en vez de salir a la calle como el “dos de mayo”, con cualquier instrumento efectivo para arrojarlos a palos de la Moncloa por enemigos mortales de su Patria y de sus compatriotas.

No escribo estas líneas, ni para distraerme y darme el gustazo de contar verdades, ¡no! Nunca ha salido de mi teclado un escrito sin un objetivo claro. Llevo muchas décadas combatiendo al “Poder Supremo sin rostro” y lo conozco suficiente para poder asegurar que hoy, en España, no se hace nada desde la Moncloa que no haya sido “dictado por la Sinagoga de Satanás”, especialmente  la planificación de la ruina total de los españoles.

Esos cretinos que nos gobierna cumplen también el encargo de hacernos patente que se están riendo de nosotros. Menosprecio y cínica sorna. Quieren que nos enteremos de su burla… Cuando el memo de Falconeti decide meter  diecisiete féminas como  ministros  de su Gobierno lo hace acatando órdenes del Amo Supremo contra la nación más grande y noble  de “hombres enteros” que ha existido,  creadora del mayor y mejor de los Imperios.

La Sinagoga de Satanás no solo quiere aniquilar a España lo quiere hacer burlándose con ostentación de los descendientes de aquellos “dioses” que civilizaron y cristianizaron medio mundo y fue una muralla que nunca pudieron conquistar. Cuando nos invadió la chusma mora, se luchó durante  casi ocho siglos, hasta que Isabel de Castilla los arrojó al otro lado del Mediterráneo.

Cuando hace noventa años, estuvieron a punto de destruirla, el Pueblo español y el Caudillo –“no, la Reina y yo”—les dieron una somanta de palos que “provocó tal respeto” que,  ni los aniquiladores de Europa y vencedores de la Segunda Guerra Mundial se atrevieron a destruir el Régimen nacido de la Cruzada, y ni la ONU pudo doblegar a los españoles… ¡Yo lo vi y lo viví desde Cuba!

Pero la traición y el perjurio de esos que la Sinagoga de Satanás ha presentado al mundo como los genios de la Transición, (en especial el “Sucesor” y el “titular de un Aeropuerto”,  abrieron las puertas a los hijos de Satanás) y gracias a ellos, hoy, nos gobiernan  sin oposición alguna.

Mientras tanto,   nuestros ilustres pensadores no se atreven a decir a los españoles la verdadera “Verdad” (y perdonen la redundancia) y todos se paran automáticamente al llegar al último peldaño (“banzo”, en palentino) ¿Por qué no se atreven a publicar quién es el dueño real de España? ¡Esa Sinagoga de Satanás de la que dependen la ONU, el FMI, la UNESCO, y todos los grandes organismos internacionales!

Resumiendo: mientras ese grupito omnipotente sabe a dónde va  y conoce perfectamente su objetivo, los “goyim” españoles se empeñan en dar por cierta la afirmación sionista de que  “tenemos inteligencia de bestias”.

Lo demuestran nuestros “hechos” y,  si mis lectores no están de acuerdo,  me encantaría ver  cómo explican  y justifican todo cuanto ocurre en nuestra Patria, dada la abulia y nula reacción de ese Pueblo,  indigno de sus antepasados… hasta palpar la duda de su españolidad.

Gil de la Pisa ( El Correo de España )