INTOXICACIONES PARA PERVERTIR LA DEMOCRACIA

Si no fuese porque es un asunto tan serio como para llorar la muerte de casi 20.000 personas, serían desternillantes las justificaciones que dio ayer el director del CIS, José Félix Tezanos, para negar el interés del Gobierno por censurar y amordazar a la prensa libre.

Tezanos se ha convertido en una caricatura de sí mismo, en una ofensa para la demoscopia electoral, y en un intoxicador contra la democracia. Negar que el CIS, tan burdo como capcioso en sus preguntas, tenga «intencionalidad política» es un insulto a los ciudadanos con cuyos impuestos se pagan encuestas ofensivas para el sentido común.

El PP y Ciudadanos van a solicitar la comparecencia de Tezanos en el Congreso para que explique esta burla a los españoles, y harán bien en difundir en el Parlamento europeo la maniobra autoritaria de Pedro Sánchez contra la libertad de información y expresión en pleno estado de alarma.

Ayer, organizaciones como la Asociación de la Prensa de Madrid o la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información expresaron su lógica indignación, y distintos expertos en demoscopia retrataron el fraude masivo en que se ha convertido el CIS, con un responsable que milita en el PSOE y demuestra carecer de escrúpulos políticos, pero que sobre todo ha malversado su antiguo prestigio y rigor profesional.

Ocurre, sin embargo, que ya no basta con la simple denuncia de estos abusos, ni con gritar a voces que España está en un incipiente proceso de pérdida de libertades al más puro estilo bolivariano. La izquierda sigue avanzando como una epidemia en la apropiación indebida de todo espacio público y de cualquier resquicio de democracia.

El virus se ha convertido ya en su coartada para desmantelar nuestro andamiaje constitucional.

ABC