Pedro Sánchez es un personaje que empieza a no tener calificativos, pero no porque no existan sino porque todos los que se usan contra él son del género descalificativo. ¿Acaso alguien piensa que le abuchea la ciudadanía en la calle por casualidad allí donde acude?

Hasta sus seguidores empiezan a estar avergonzados de sus mentiras y de su nula credibilidad, además de su desvergonzada chulería de salón. Cuando le escucho, empiezo a pensar que habla un enfermo de la mentira o un catedrático de la estupidez. ¡Ya es un inútil espantajo!

En modo despectivo, la RAE define al espantajo como “persona necia de gran apariencia y sin valor”. Pues ese sería nuestro despreciable presidente. Ahí lo tienen perfectamente definido. Y así es conocido políticamente en Europa.

Busquen en las redes cuanto decía del Gobierno de Rajoy porque había subido la luz un 8%. ¿Recuerdan? Y no fue sólo él. Ver videos de lo que pensaba y decía lo que hoy es “Hundidas Podemos” es tanto o más penoso. Hay uno, incluso, donde la ministra de Igual Da decía que eso no pasaría con Pablo Iglesias y con ella al frente del Gobierno.

Lo cierto es que Irene tenía razón: eso no podía pasar con ellos ya que tan sólo era el 8% y ahora mismo, para un usuario medio, el precio se ha disparado un 42% en junio, ahora ronda el 48% y subiendo. ¿Y qué hace el espantajo del Gobierno? Calla, miente y juguetea con la ciudadanía, destroza el escudo social y desprotege al sector más necesitado.

El actual presidente no dejó de insultar a Mariano Rajoy con este tema. Ahí están las redes y las hemerotecas. No nos sirven las explicaciones de la ministra de Transición Ecológica en el Congreso y la huida cobarde de Pedro “El Mentiroso”. Así fue denominado a la cara en tierras charras por un ciudadano con bemoles y tuvo continuidad el desprecio de la ciudadanía en Ceuta, Plaza Mayor de Salamanca y Navalmoral de la Mata.

No creo que se libre de dar explicaciones, aunque cuesta prestarle atención cuando sabes que es mentira. ¿Se acuerdan de aquel personaje que se inventó para la campaña electoral y que resultó ser mentira? Pues ahora acaba de decir que sus padres le enseñaron a decir la verdad y a cumplir la palabra dada. Juzguen ustedes si no estamos ante un enfermo, un mentiroso, un despreciable político, un machirulo de baja estofa o un quincallero de la política.

No sé por qué se inventan el nombre de “Transición Ecológica” para denominar al ministerio de Teresa Ribera. Creo que se hizo con sorna, porque de otra forma no se entiende. Las alarmas las tienen encendidas el presidente y la ministra. Saben que están atrapados y la Unión Europea no va a consentir esas erróneas políticas de prestidigitación. Es preciso congelar los fondos europeos mientras se siga engañando a Europa, a la ciudadanía y al Congreso de los Diputados.

Mucho hablar del escudo social, pero el precio de la energía eléctrica desestabiliza y enmaraña el futuro de millones de españoles, porque se camina hacia la inflación. Teresa Ribera y Pedro Sánchez ya han hecho el ridículo sobremanera, en tanto que sus socios de la extrema izquierda plantean absurdas intervenciones del mercado como si se tratara de un festival municipal. La ignorancia se les sale por las orejas y la demagogia no pueden controlarla por falta de formación y agudo analfabetismo.

La incompetencia del Gobierno está desbocada y su inoperancia ya aparece en el escaparate de la incertidumbre. Esa irresponsabilidad que achacamos al Gobierno desde hace dos años, ahora se multiplica y cada vez que surge un problema, esa se acentúa.

Hay instrumentos más que de sobra para que el Gobierno Sánchez haga uso de ellos, pero es incapaz de utilizarlos con criterio para frenar los desatinos; supongo que se debe a su desidia, ignorancia, inutilidad y falta de preparación para hacer política.  En nada han mejorado la consabida inutilidad los nuevos ministros.

Cuentan las crónicas que antiguamente, cuando a un mago le descubrían el truco de un número, era costumbre sacarlo a trompicones de la plaza o lugar donde actuaba. No hay duda de que los tiempos cambian, pero algunas costumbres deberían haberse perpetuado en el tiempo.

Recientemente escuché a Daniel Lacalle que “no hay nada más antisocial que el peronismo y el socialismo del siglo XXI: Destrozan el valor de la moneda, los ahorros y salarios reales, expolian a todo el que produce y encima culpan a los demás”.

Jesús Salamanca Alonso ( El Correo de España )