IR A TOPARSE CON LA DENOSTADA IGLESIA

La foto que les hubiera encantado era la que le falta a Sánchez en su colección de los últimos meses, tras la del Falcon, la de Richard Gere o la de las calles de Nueva York: el que tanto repite que es «el presidente del Gobierno», retratado en el Vaticano con el Papa Francisco, rebañando votos con un fondo de Valle de los Caídos.

Repite que es «el presidente del Gobierno» porque lo que se ha instalado de verdad en La Moncloa es el Comité Electoral del PSOE, de cara a unas elecciones que prometió y no piensa convocar, porque está encantado de haberse conocido allí como okupa del poder. La foto que le hubiera encantado hubiese sido la nunca tomada en el Vaticano, para que la gente dijera:

-Oye, ¿quién es el de la sotana blanca que está retratado junto a Sánchez?

Pero la Iglesia, que es sabia y milenaria, y que al igual que su oponente el diablo sabe más por vieja que por heredera de Cristo, dejó la demagogia de Franco y del Valle de los Caídos en manos de segundos espadas: del secretario de Estado y de la vicepresidenta de Cabra. Y allá que fue Carmen Calvo a Roma, gastándose el dinero público que no es de nadie, para meter a la Iglesia en el inútil asunto de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. Inútil y prescindible, pero rentable para quitar votos a Podemos y a todo el espectro que nadie se atreve a llamar la ultraizquierda, mientras todo el mundo llama facilonamente ultraderecha a Vox.

Hay que tenerla de granito, aunque sea granito engrasado como ellos mismos dijeron, para mandar a Roma, a hablar con la vieja y sabia Iglesia, a la que precisamente presidió la Comisión de Expertos que se pronunció sobre la inmatriculación de la Catedral-Mezquita de Córdoba. Comisión de «expertos» a medida, diseñada para decir que la Catedral de Córdoba es del Estado, «quod erat demostrandum».

Más que por la parte califal de los arcos de herradura y las columnas romanas arabizadas con capiteles de avispero, por la parte de la taquilla de cobrar la entrada a los turistas. Así que la misma Carmen Calvo, que le quiere quitar la Mezquita de Córdoba a la Iglesia, va a Roma a que le saque las castañas del fuego fatuo de Franco en el Valle de los Caídos.

Quieren, por descontado, quitar la Religión como asignatura de las escuelas. En las ceremonias de toma de posesión de los ministros y altos cargos, han suprimido la Cruz y la Biblia para la jura o promesa. Intentan prohibir también que las músicas militares toquen en las ceremonias religiosas, Legión con el Cristo de la Buena Muerte malagueño incluido. Aplauden toda burla a los curas.

Anunciaron que querían suprimir cualquier tipo de acuerdo con la Santa Sede y beneficio para la Iglesia. Los ayuntamientos regidos por ellos o por sus socios los podemitas de la ultraizquierda anarquistona insisten en querer cobrar hasta el último IBI al más lejano salón parroquial de pueblo. Y todo así. Todo contra la religión y la Iglesia… menos cuando hay que recurrir a ella para que nos eche una mano en nuestra metedura de pata de precipitarnos con lo de Franco sin tener la seguridad de una solución.

Los que no creen en Dios presumen de haber ido al Vaticano. A saber cómo han manipulado el comunicado que han emitido. Creo en Dios y en su Iglesia, pero no en estos que ejercen de agnósticos, pero quieren que la Santa Madre los saque del lío prescindible en que se han metido con Franco de por medio, porque da votos.

Antonio Burgos ( ABC )

viñeta de Linda Galmor